miércoles, 26 de julio de 2017

Lo verdaderamente importante


Lo verdaderamente importante no son las posibles grandes victorias o los grandes éxitos ocasionales, ni siquiera el llegar a la meta que nos hemos propuesto. 
Lo que verdaderamente cuenta son los continuados esfuerzos que culminan en pequeños éxitos, los triunfos consecutivos del día a día.... 

Bernabé Tierno

martes, 25 de julio de 2017

Yo quiero vivir (Oración)

Señor Jesús, tú eres la Vida;
tú viniste al mundo para traernos
la vida en abundancia;
tú entregaste en la cruz tu propia vida
por nosotros.
Yo quiero vivir.
Tú eres el único que tiene palabras de vida,
tú eres el pan de vida, de tí, muerto en la cruz,
brotaron ríos de agua viva
que era el Espíritu Santo.
Yo quiero vivir; yo necesito vivir
y vivir para siempre.
No quiero seguir muriendo
ni buscando el agua de la vida
en pozos secos.
No quiero que me mate
una cultura de la muerte.
Yo quiero vivir y dar la vida,
quiero ser instrumento y comunicador de vida a mis hermanos jóvenes.
No quiero verlos envejecer prematuramente ni morir dramáticamente
en los brazos del placer,
de la droga o la violencia.
Tú eres la Vida, Señor,
porque eres la Verdad y el Camino.
Yo quiero recorrer ese Camino
y enseñarlo a mis hermanos;
yo quiero abrazarme a esa Verdad
y mostrarla a los jóvenes que buscan;
yo quiero, Señor, vivir tu Vida plenamente
en el amor y en la alegría y dando fruto.
Por eso quiero vivir insertado plenamente en ti,
como sarmiento vivo en la vid verdadera
para producir frutos abundantes.
No importa si el Padre me poda por la cruz
para dar más frutos.
Quiero vivir la Vida como la vivió María,
tu Madre y madre nuestra:
en el silencio y la oración, en el servicio y la cruz,
en la resurrección y la esperanza.
Tú, María, nos diste una vez al
"Autor de la Vida"; hoy yo te lo pido de nuevo
para mí y para todos los jóvenes del mundo.
Porque sólo así tendremos en Cristo
un mundo nuevo, más justo, más fraterno,
más humano; un mundo más lleno de amor,
de alegría y de esperanza;
un mundo donde la naturaleza exprese
la belleza de su Creador,
el hombre revele la imagen de su Dios
y el cristiano proclame la bondad
y la ternura de su Padre.
Pero, entonces, hay que aprender a decir
que Sí al Señor, como tú lo hiciste;
y tocaremos con las manos, como tú en Belén,
la Vida que estaba en Dios, se manifestó
"y nosotros la hemos visto, damos testimonio
y la anunciamos"
Amén

Eduardo F. Card. Pironio

lunes, 24 de julio de 2017

Papa Francisco y la familia: Conversión y cambiar el estilo de vida



La conversión está presente en toda la Biblia, de modo particular en la predicación de los profetas, que invitan continuamente al pueblo a ‘volver al Señor’ pidiéndole perdón y cambiando de estilo de vida.

            Convertirse según los profetas significa cambiar de dirección de marcha y dirigirse de nuevo al Señor, basándose en la certeza de que Él nos ama y su amor es siempre fiel.

            El mismo Jesús se dirigió a la gente diciendo: ¡conviértanse y crean en el Evangelio!. Con este anuncio Él se presenta al pueblo, pidiendo acoger su palabra como la última y definitiva que el Padre dirige a la humanidad.

Cuando Jesús llama a la conversión no se erige en juez de las personas, sino que lo hace a partir de la cercanía, del compartir la condición humana, esto es, compartir el camino, la casa, mesa. Es que la misericordia hacia los que tenían necesidad de cambiar de vida, llegaba con su presencia amable, para envolver a cada uno en la historia de salvación.

            De esta manera, Jesús tocaba en lo profundo del corazón de las personas y ellas se sentían atraídas por el amor de Dios y los animaba a cambiar de vida.

Como ejemplo nos encontramos con las conversiones de Mateo y de Zaqueo, quienes se sintieron amados por Jesús y, a través de Él, por el Padre.

            Porque pienso que  la verdadera conversión llega cuando acogemos el don de la gracia. Un claro signo de su autenticidad es que nos acordemos de la necesidad de los hermanos, y estemos listos para ir a su encuentro.

            Os invitó a acoger la invitación de Dios a la conversión y a no poner resistencias, porque sólo si nos abrimos a su misericordia encontraremos la verdadera vida y la verdadera alegría.

                                                                                                          Fernando

domingo, 23 de julio de 2017

La importancia de lo pequeño

Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran una Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.
Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto humanizador del Padre -el reino de Dios- sembrando pequeñas «semillas» de Evangelio e introduciéndolo en la sociedad como pequeño «fermento» de una vida humana.
La primera parábola habla de un grano de mostaza que se siembra en la huerta. ¿Qué tiene de especial esta semilla? Que es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ahora ni imaginar.
La actividad de Jesús en Galilea sembrando gestos de bondad y de justicia no es nada grandioso ni espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. El trabajo que realizamos hoy sus seguidores parece insignificante: los centros de poder lo ignoran.
Incluso los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre. No somos capaces de captar el lento crecimiento del reino de Dios.
La segunda parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Sin que nadie sepa cómo, la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla por completo.
Así sucede con el proyecto humanizador de Dios. Una vez que es introducido en el mundo va transformando calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.
Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.
Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.
José Antonio Pagola
16 Tiempo ordinario - A
(Mateo 13,24-43)

23 de julio 2017

sábado, 22 de julio de 2017

La actitud los salvó

La actitud positiva no es capaz, por sí sola, de evitar que algo vaya mal. Pero ten la certeza de que si tu actitud es negativa ésta condicionará la forma de afrontar las dificultades y podrá llegar a ser autodestructiva.
Una historia, que dicen es verídica, cuenta que 6 mineros trabajaban en un túnel cuando un derrumbe bloqueó la salida y los dejó aislados.
Con su experiencia, se dieron cuenta de que el problema sería el oxigeno. Si hacían todo bien les quedaban unas tres horas de aire. Decidieron que debían ahorrar todo el oxigeno que pudieran y hacer el menor desgaste físico posible, por lo que apagaron las lámparas que llevaban y se tendieron todos en el piso.
En esa situación era difícil calcular el paso del tiempo. Solo uno de ellos tenía reloj y hacia él iban todas las preguntas: ¿cuanto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? ¿Y ahora?
El tiempo se estiraba, cada par de minutos parecía una hora y la desesperación ante cada respuesta agravaba aun más la tensión.
El jefe de los mineros se dio cuenta de que si seguían así la ansiedad los haría respirar más rápidamente y esto los podía matar. Así que ordeno al que tenia el reloj que solamente él controlara el paso del tiempo. Nadie haría mas preguntas, él avisaría a todos cada media hora.
Cumpliendo la orden, el del reloj controlaba su maquina. Y cuando la primera media hora paso. Él dijo: “ha pasado media hora”. Hubo un murmullo entre ellos y una angustia que se sentía en el aire.
El hombre del reloj se dio cuenta de que a medida que pasaba el tiempo, iba a ser cada vez más terrible comunicarles que el minuto final se acercaba. Por ello, y sin consultar a nadie, decidió que ellos no merecían morirse sufriendo, por lo que la próxima vez que informó no había pasado, en realidad, media hora, sino 45 minutos.
Como no había manera de notar la diferencia nadie desconfió. Apoyado en el éxito del engaño la tercera información la dio casi una hora después.
Así siguió el del reloj, a cada hora completa les informaba que había pasado media hora.
La cuadrilla que trabajaba en el rescate, sabían donde estaban atrapados y que sería difícil poder llegar antes de cuatro horas.
Llegaron a las cuatro horas y media. Lo más probable era encontrar a los seis mineros muertos pero encontraron vivos a cinco. Solamente uno había muerto de asfixia... el que tenía el reloj.
MORALEJA

La actitud que adoptemos ante las circunstancias que nos rodean es fundamental. En similares condiciones unos tiran la toalla y se hunden y otros salen adelante. Cuando depositamos la confianza en salir adelante, y ponemos los medios para perseguirlo, las posibilidades se multiplican.
Alejandro Córdoba

viernes, 21 de julio de 2017

La vida es como...

"La vida es como jugar con una pelota en la pared,
Si fuera jugada una pelota azul, ella volverá azul,
Si fuera jugada una pelota verde, ella volverá verde,
Si la pelota fuera jugada franca, ella volverá franca,
Si la pelota fuera jugada con fuerza, ella volverá con fuerza,
Por eso nunca juegue una pelota de la vida, de manera que
Usted no esté preparado para recibirla.
La vida no dá, ni presta,
No se conmueve ni se apiada,
Todo lo que ella hace es
retribuir y transferir,
aquello que nosotros le ofrecemos."

Albert Einstein

jueves, 20 de julio de 2017

Buenos días

Aquí nos tienes, Señor,
Siempre dispuestos,
Rodeados de libros y tareas,
Y con el corazón abierto,
Siempre abierto
Por si quieres llamar a nuestra puerta.

Queremos encontrarte en nuestras cosas,
En la cultura, en la familia y en la escuela
Y gritar a una voz que te queremos.
¡Te invitamos a sentarte en nuestra mesa!
No dejes que seamos insensibles
Al inmenso dolor que nos rodea.
Danos entrañas de misericordia
Para compartir los gozos y las penas.

Aquí estamos, Señor,
Por si nos llamas,
Dispuestos a comenzar nuestra tarea
De la mano de María, nuestra madre,
La mujer siempre fiel, sencilla y buena.
Quédate, Señor, junto a nosotros
Que tu luz ilumine nuestra senda.