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miércoles, 4 de enero de 2017

Dios es luz

Si Dios es luz y son muchas las religiones que emplean esta imagen para hablar de lo divino-, entonces Él es aquel a quien no se ve, pero que permite ver. La luz no es para ser vista, sino para iluminar todo lo demás. Si veo las cosas, y las veo en profundidad y con su verdadero sentido, que se oculta

a una mirada normal y ordinaria, es porque algo, alguien, me permite ver. ¿Buscas a Dios? Mira el mundo con ojos de ver.

martes, 3 de enero de 2017

Comenzar

Comenzar. Siempre estamos comenzando. Tenemos un Año Nuevo por delante, pero comenzar de nuevo no es comenzar otra vez, no es repetir algo, sino comenzar de otro modo, con novedad. Y el primer gesto debería consistir en agradecer esta inmensa oportunidad. El año que hoy comienza será lo que nosotros hagamos de él: si cultivamos una actitud de egoísmo e individualismo, así será también el año; pero si nos comprometemos en la construcción de la paz y de la justicia en el mundo, tendremos un buen Año Nuevo. No olvidemos, a lo largo del año que comienza hoy, que hay una inmensa sabiduría en vivir cada día como si fuese el primero, y que hay una inmensa felicidad en vivir cada día como si fuese el último. Ambas cosas son posibles al mismo tiempo.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Al finalizar el año: GRACIAS

Por haber llegado al final de este año creyendo, confiando y amándote.
Fueron muchas veces las que animaste mi fe,
las que corriste a mi encuentro.
Siempre sentí el calor de tu mano, aún en plena oscuridad.
Gracias, también, por esa otra fe que he conservado.

Gracias por las ayudas, la compañía
y la alegría que me han brindado las personas.
Gracias por tantos ojos como me miraron con ternura.
Gracias por tantas manos como se adelantaron a estrechar la mía.
Gracias por tantos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron.
Gracias por tantos oídos que me escucharon.

Gracias, Señor, por tanto como he recibido,
que no fueron méritos míos, sino dones tuyos...
Gracias por el mérito que me estimuló.
Por la salud que me sostuvo,
por el trabajo que desempeñé,
y por el descanso de que disfruté.
Gracias por aquel fracaso y aquella desilusión.

Perdón, Señor:
Por la palabra que callé.
Por esa mano que no tendí.
Por la sonrisa que escatimé.
Por el saludo que negué.
Por la mirada que desvié.
Por la disculpa que no pedí.
Por esos oídos que no presté.
Por ese gozo que no compartí.
Por tanta lágrima que no enjugué.
Por esa verdad que omití.
Por tantas veces, Señor,
como me marché de Ti o como no te abrí.

Ayúdame, Señor, quiero comenzar con fuerza
este nuevo año de mi vida.