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viernes, 2 de junio de 2017

¡Ven Espíritu Santo!

Cuando el olvido y la indiferencia nos alejan del hermano:
¡Ven Espíritu de Amor, Bondad y Ternura!

Cuando la incomprensión nos aísla:
 ¡Ven Espíritu de Sabiduría y Unión!

Cuando la mentira nos envuelve:
 ¡Ven Espíritu de Verdad!

Cuando las tinieblas nos encubren y envuelven la realidad:
¡Ven Espíritu de claridad y transparencia!

Cuando el egoísmo nos puede:
¡Ven Espíritu de Jesús, ayúdanos a ser para los demás!

Cuando la pereza nos paraliza:
¡Ven y sacúdenos Espíritu de servicio!

Cuando la incredulidad nos ciega:
¡Ven Espíritu Santo y danos sabiduría!

Cuando el desánimo nos domina:
¡Ven con tu Esperanza, Espíritu Santo!

Cuando la debilidad nos puede:
¡Ven Espíritu de Fortaleza!

Cuando la mediocridad es nuestro pan de cada día:
¡Ven Espíritu de Jesús y empújanos a una Entrega Total!

Cuando la tristeza nos amenaza:
¡Ven Espíritu de Alegría y fiesta cristiana!

Cuando la exigencia del Reino nos llama:
¡Ven Espíritu Santo y camina con nosostros!

miércoles, 31 de mayo de 2017

Se acerca Pentecostés

“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, semejante a un viento impetuoso, y llenó toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. Hechos 2, 1-4

- “Estaban todos en un mismo lugar…”: ¿Dónde estoy yo…? ¿Me encuentro cerca o lejos de la comunidad de Jesús…? ¿Me siento perteneciente a su familia?... Oremos con mucha atención pidiendo, por medio de María Corazón Inmaculado el Espíritu que nos una y nos mantenga firmes en la fe y perseverantes en la comunidad cristiana.

- “De repente vino del cielo un ruido…”: ¿Qué ruidos son los que llenan nuestro corazón? ¿Qué voces llenan nuestro interior…? ¿Qué deseos nos atrapan y arrastran…? ¿Busco el silencio como experiencia que me plenifica y humaniza…? Oremos con insistencia pidiendo, por medio de María Corazón Inmaculado, el Espíritu que nos sobresalte con su voz, que nos despierte de nuestros sueños…

- “Semejante a un viento impetuoso…”: El viento, al soplar mueve los árboles, empuja las velas de los barcos, hace rodar las aspas de los molinos… ¡es movimiento! ¿Hay en mi vida movimiento…? ¿Hacia dónde…? ¿Crezco… o estoy paralizado…? ¿Avanzo… o retrocedo…? Oremos en esta noche pidiendo, por medio de María Corazón Inmaculado el Espíritu que nos mueve hacia Dios y hacia los hermanos y nos hace crecer en fe y en caridad…

- “Llenó toda la casa donde estaban…”: ¿De qué está llena nuestra casa, nuestro domicilio particular…? ¿Abunda la comprensión…, el diálogo…, el servicio…, el perdón…, la paz…, el respeto…, el amor…? ¿O está lleno de tensión…, incomunicación…, egoísmo…, desconfianza…, envidias…, críticas…, injusticias? Oremos en este momento por nuestra familia pidiendo, por medio de María Corazón Inmaculado al Espíritu que llene nuestro domicilio de los dones del amor.

- “Entonces aparecieron lenguas como de fuego…”: El Espíritu del Señor se presenta unas veces como paloma, otras como viento,… ahora como fuego. Es un fuego que ilumina, que calienta, que purifica, que se expande… Oremos pidiendo, por medio de María Corazón Inmaculado el fuego de amor del Espíritu que nos ilumine porque estamos a oscuras…, que nos caliente porque estamos fríos…, que nos purifique porque estamos sucios…., que nos vivifique porque estamos como muertos…

- “Esas lenguas de fuego se repartían y se posaban sobre cada uno…”: Todos recibieron el Espíritu Santo. No quedó nadie sin el don del Espíritu.
Miremos ahora a nuestro alrededor… fijémonos en silencio en los rostros que nos rodean… pidamos el don del Espíritu para cada una de las personas a las que estamos viendo en este lugar… (se deja un tiempo)… pidamos el don del Espíritu para aquel de entre nosotros que más lo necesite…

- “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo…”: Oremos pidiendo, por medio de María Corazón Inmaculado el Espíritu que nos llene de la vida de Dios, que nos transforme porque no somos capaces de cambiar por nosotros mismos, que nos convierta en los cristianos que hoy el mundo necesita, que nos convierta en hombres y mujeres nuevos…

jueves, 5 de junio de 2014

LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

El día de Pentecostés el Espíritu Santo descendió sobre la comunidad y nos dejó sus regalos; es decir los dones del Espíritu; quien vive y utiliza estos regalos de Dios empieza a dar frutos abundantes; estos frutos se traducen en obras y actitudes; a saber:

La Audacia, que nos hace capaces de asumir tareas comunitarias sin temor a las dificultades, superar la tentación de caer en la apatía y el desánimo frente a lo que aparece como imposible de cambiar y nos conduce a poner su confianza en Dios.

El Dinamismo, que nos mantiene inquietos y nos llena de energía para participar en la vida de la comunidad, aportar iniciativas y capacidades de realización y celebrar activamente la presencia de Dios en sus vidas;

La Espontaneidad, que permite expresarse libremente ante la comunidad y buscar juntos lo mejor para todos respondiendo con gestos oportunos a los desafíos y acontecimientos de la vida diaria y celebrar comunitariamente su fe con sencillez y entusiasmo;

la Amistad, que nos hace querernos entre nosotros y dejarse querer por las personas, gustar de las acciones y de la vida en comunidad, disfrutar la gratuidad de los momentos para encontrarse con todos los miembros de la Iglesia y compartir y ser así manifestación del amor de Dios;

el Esfuerzo, que nos ayuda a hacer suyas las aspiraciones de la comunidad, a comprometerse en la defensa de la vida y de los derechos humanos, a no desanimarse o cruzarse de brazos frente a las situaciones de pobreza e injusticia y a jugarse todo siempre por la causa del Reino;

la Solidaridad, que nos impulsa a hacer suyo el espíritu del Buen Samaritano (Lc 10,25-37), a ser sensibles para compartir y combatir las miserias de la condición humana y los sufrimientos de nuestra  Iglesia y a no cansarse de levantar a los caídos del camino y ofrecer esperanza a los que viven en la marginalidad.

La Alegría, que nos motiva a seguir celebrando como comunidad la fiesta de la vida aún en medio de las dificultades y obstáculos de cada día, porque en ella Dios se hace presente para renovar el triunfo de la vida sobre la muerte y reafirmar el compromiso de todos.

la Creatividad, que despierta los intereses y anima los sentimientos más hondos del corazón de los jóvenes, les permite expresar comunitariamente a través del arte, la poesía, la música y el baile, la presencia de Dios Creador en medio de su pueblo y les ayuda a comprender mejor y profundizar el misterio mismo de la vida.