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miércoles, 26 de abril de 2017

¿Qué es la Pascua?

El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = "pentecostés", vividos y celebrados como un solo día: "los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo".

El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés.
Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas, hasta Pentecostés. El origen de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico. Los judíos tenían ya la "fiesta de las semanas" (Dt 16,9-10), fiesta inicialmente agrícola y luego conmemorativa de la Alianza en el Sinaí, a los cincuenta días de la Pascua.

Los cristianos organizaron muy pronto siete semanas, pero para prolongar la alegría de la Resurrección y para celebrarla al final de los cincuenta días la fiesta de Pentecostés: el don del Espíritu Santo. Ya en el siglo II tenemos el testimonio de Tertuliano que habla de que en este espacio no se ayuna, sino que se vive una prolongada alegría.

Dentro de la Cincuentena se celebra la Ascensión del Señor, ahora no necesariamente a los cuarenta días de la Pascua, sino el domingo séptimo de Pascua, porque la preocupación no es tanto cronológica sino teológica, y la Ascensión pertenece sencillamente al misterio de la Pascua del Señor. Y concluye todo con la donaci6n del Espíritu en Pentecostés.

La unidad de la Cincuentena que da también subrayada por la presencia del Cirio Pascual encendido en todas las celebraciones, hasta el domingo de Pentecostés. Las celebraciones litúrgicas de esta Cincuentena expresan y nos ayudan a vivir el misterio pascual comunicado a los discípulos del Señor Jesús.

Las lecturas de la Palabra de Dios de los ocho domingos de este Tiempo en la Santa Misa están organizados con esa intención. La primera lectura es siempre de los Hechos de los Apóstoles, la historia de la primitiva Iglesia, que en medio de sus debilidades, vivió y difundió la Pascua del Señor Jesús. La segunda lectura cambia según los tres ciclos: la primera carta de San Pedro, la primera carta de San Juan y el libro del Apocalipsis.

sábado, 22 de abril de 2017

La Vida ha salido a nuestro encuentro

La Vida ha salido a nuestro encuentro
Ascendió a la cruz, débil y fracasada
y, a los tres días, retorna gloriosa y eterna
¡DESPERTAD, LA VIDA NOS HA TOCADO!
Y, nuestra fe, se hace firme en esa misma vida
resucitada y resucitadora, alentadora y futura
resucitada y resucitadora, alentadora y futura
divina y esplendorosa.
Hoy, más que nunca, sentimos que todo cambia
Que la noche ya no es oscura ni definitiva
Que, al final del todo, una luz potente y luminosa
se abre para todo el que no desespera y aguarda
¡DESPERTAD, LA VIDA NOS HA TOCADO!
Cristo, el Hijo de Dios y de María,
ha bajado al abismo y traspasándolo
ha hundido todo su ser en lo que era temblor: la muerte
Cristo, el anunciado y esperado por profetas y reyes,
ha dinamitado con el poder de Dios
lo que era amenaza y cárcel segura para el hombre
¡DESPERTAD, LA VIDA NOS HA TOCADO!
Cantad y festejad, vitoread y saltad
porque, nuestra puerta de salida de este mundo
ya no está en la muerte ni tampoco en el absurdo.
Hoy, Cristo, ha resucitado y con su resurrección
nos trae vida, y de sobra, para todos los creyentes.
Despertad, hermanos, y anunciemos esta gran noticia
a todos aquellos que, aún conociéndola,
hace tiempo que la olvidaron o la dejaron adormecida.
Despertad, hermanos, y acerquemos
esta explosión de alegría y júbilo
a aquellos hombres y mujeres que necesitan
un poco de consuelo, de optimismo y de futuro.
¡DESPERTEMOS, CRISTO HA RESUCITADO!

viernes, 21 de abril de 2017

Aparece la VIDA en la vida

Se rompen los muros y aparece la VIDA en la vida
y, la alegría que se desborda,  en todos aquellos
que celebran en esta Noche Santa y dichosa
la alegría y el esplendor de la Pascua.
La esperanza, por fin, se ha cumplido
cuando, Cristo, vuelve tal y cómo lo había prometido
en rescate de todos aquellos a los cuales tanto amaba.
¿Dónde está el silencio y la calma?
¿Dónde los sollozos de su despedida?
¿Dónde los guardias que le custodiaban?
¡NO HACE FALTA NADA! ¡AHORA TODO ES FIESTA!
Porque, si la fiesta es vida, Cristo nos la trajo toda
y nos hace partícipes de una, que nunca se acaba
Porque, si la vida es una fiesta, la Resurrección de Cristo
razón más que suficiente para vivir en una permanente alegría.
Ahora, el corazón del hombre, se abre a la eternidad
El día de hoy, las manos del hombre, se abren al amor
Hoy, los pies del hombre, se orientan hacia el futuro
En el presente, el corazón del hombre,
ha sido definitivamente tocado  por la acción de Dios.
¡ALELUYA! ¡EL SEÑOR HA RESUCITADO!
La humanidad se reviste de fiesta
porque, si Dios se hizo pequeño por salvarnos,
ahora, pasando por una cruz,
la Resurrección de Cristo nos trae una eterna primavera.
Porque, si Dios prometió el todo por la nada,
el hombre le responde con abundancia de fe
y abriéndole su corazón, sus entrañas y su misma vida.
¡ALELUYA! ¡EL SILENCIO DIO LUGAR A LA FIESTA!
Cantemos, con los ángeles y con todos los santos,
Con toda la creación que explota en un esplendor inmaculado
Con todos los creyentes que miran hacia el cielo
¡MIL VECES ALELUYA! ¡HAS RESUCITADO!
¡HA RESUCITADO! ¡Y NOSOTROS CON EL!
¡ALELUYA! ¡ALELUYA!

jueves, 20 de abril de 2017

¿Qué pascua podemos vivir...

¿Qué pascua podemos vivir... Si cientos de nuestros hermanos
 y hermanas tienen hambre, pasan frío, tienen miedo?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué pascua podemos vivir si el Viernes Santo se eterniza 
y el domingo es borrado de la vida de tantas personas?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué aleluya podemos entonar ante los ojos huraños de los niños sucios, frente a los ancianos agotados de trabajar y sufrir, ante los hombres separados de los suyos y que ya no verán nunca más?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué hosanna podremos proferir ante cada población "limpiada", 
ante esas inmensas columnas de deportados?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué gloria podremos cantar en cada misil que equivoca su blanco, en cada edificio que se desmorona, en cada barrio que es incendiado  que representa el trabajo de toda una vida?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué amén podemos responder a la autosuficiencia y garantía de los "cabecillas" de la verdad infusa, a la frente arrugada de los dictadores, a la sonrisa hipócrita y a la fría indiferencia de los verdugos, ocupados en masacrar personas indefensas?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

Señor, somos conscientes de la urgencia de inventar soluciones, de encontrar refugios, de crear un ejército humanitario que no mate, 
sino que socorra, que proteja, en la esperanza aferrada a tu misericordia, a la espera incondicional de tu gracia, a tu perdón ...
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

miércoles, 30 de marzo de 2016

EL CIRIO PASCUAL

Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz: "acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios... Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche".

El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.

sábado, 18 de abril de 2015

¿Qué Pascua podemos vivir?

¿Qué pascua podemos vivir... Si cientos de nuestros hermanos
 y hermanas tienen hambre, pasan frío, tienen miedo?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué pascua podemos vivir si el Viernes Santo se eterniza 
y el domingo es borrado de la vida de tantas personas?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué aleluya podemos entonar ante los ojos huraños de los niños sucios, frente a los ancianos agotados de trabajar y sufrir, ante los hombres separados de los suyos y que ya no verán nunca más?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué hosanna podremos proferir ante cada población "limpiada", 
ante esas inmensas columnas de deportados?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué gloria podremos cantar en cada misil que equivoca su blanco, en cada edificio que se desmorona, en cada barrio que es incendiado  que representa el trabajo de toda una vida?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué amén podemos responder a la autosuficiencia y garantía de los "cabecillas" de la verdad infusa, a la frente arrugada de los dictadores, a la sonrisa hipócrita y a la fría indiferencia de los verdugos, ocupados en masacrar personas indefensas?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

Señor, somos conscientes de la urgencia de inventar soluciones, de encontrar refugios, de crear un ejército humanitario que no mate, 
sino que socorra, que proteja, en la esperanza aferrada a tu misericordia, a la espera incondicional de tu gracia, a tu perdón ...
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

martes, 7 de abril de 2015

Santa María de la Alegría Pascual

Madre del resucitado, mujer de entereza y fortaleza;
Virgen de la fidelidad en medio del dolor y la muerte;
Lámpara que permaneciste encendida cuando muchas se apagaron;
Llama encendida que contagiaste ilusión;
Mujer valiente y orante que siempre creíste a tu Hijo.
LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Hija del Padre que cantaste las maravillas del Dios de la historia
que se pone de parte de los pobres y excluidos;
Mujer nunca resignada ante lo injusto y lo adverso,
pero siempre dispuesta a ver en todas las cosas el paso salvador de Dios;
Caminante discreta que seguías los pasos de tu Señor y Mesías
sin querer robar el protagonismo a los apóstoles de tu Hijo:

LLENA NUESTRA CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Mujer heroica por tu saber estar, tu saber hablar y tu saber callar;
Mujer paciente que sabes que las cosas de calidad maduran con el tiempo,
y que al corazón humano no le sirven las prisas y desesperos;
Hermana y amiga que sabes guardar secretos y que sabes, también,
contarle las cosas nuestras a tu Hijo mejor que nosotros mismos por
tu delicadeza y finura:

LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Santa María, misionera empedernida,
que sobre una columna dicen que animaste al bueno de Santiago
que quería regresar a Jerusalén derrotado ante la dificultad de la misión;
Peregrina y emigrante que tuviste que refugiarte en Egipto hasta la muerte de Herodes,
y cambiaste de residencia para vivir tu vejez con tu nuevo hijo,
el discípulo amado;
Mujer ligera de equipaje a quien pudo transportar los ángeles
en tu peregrinaje definitivo al Cielo:

LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Virgen del rosario y la letanía, que has escuchado tantas oraciones nuestras,
unas bien hechas y otras cansadas y somnolientas;
Madre de tantas ermitas, parroquias y santuarios,
que has visto multiplicarse tu nombre en infinidad de advocaciones,
porque todos te consideramos nuestra, y a todos atiendes y esperas;
Reina, cuya única corona somos cada uno de nosotros,
y que te llenas de luces cuando nos ves alegres y felices;
puerta siempre abierta, y teléfono sin contestador,
que no sabes de horarios y de citas previas
y que nunca bostezas cuando te hablamos
y te contamos nuestras miles de batallas:

LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Espejo de justicia y santidad, que no te gusta la mentira,
la doblez de corazón, el disimulo, la murmuración o la envidia;
Trono de sabiduría que aguantas nuestros mantos y nuestras joyas,
pero que encauzas nuestra generosidad hacia tus hijos más pobres,
cuidadora solícita de las familias que nutres nuestros hogares de ternura y compasión;
fortaleza de enfermos
que sabes estar cerca de quien se le mueve los cimientos de la vida
cuando aparece la enfermedad o la posible muerte.

LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Madre e hija de la Iglesia, que quieres que seamos comunidades abiertas,
acogedoras y solícitas; que mantienes las llamas de nuestros cirios siempre encendidos…

LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

sábado, 3 de mayo de 2014

CAMINO DEL CORAZÓN A CORAZÓN

Hay un camino que va del corazón al corazón. Muchos seres humanos lo evitan, piensan que es arriesgado y peligroso. María no temía el viaje. Los sonidos de sus pasos, en el silencio del paisaje, se acompasaban con la melodía de Dios. Jesús ya cantaba en l vientre de su madre la belleza del mundo. Su prima le espera al otro lado del horizonte para gozar de la dicha de un cómplice. Tienen que hablar de su estado de buena esperanza. Dos mujeres, con ese toque de nostalgia de sus ojos de gestantes. Dos mujeres y una promesa convertida en realidad. 
Hay un camino que va de los ojos de Dios a los ojos de los hombres. María es quien lo abre para que él pase a nuestro lado. Su equipaje, son las provisiones del amor: la delicadeza, el cuidado, la atención y el cariño. María es la mujer de Dios, que a Dios lleva y a Dios trae. Hay un camino de un ser humano a otro por el que Dios ya transita.

jueves, 1 de mayo de 2014

APOSTAR POR EL AMOR

La Pascua es abrir el corazón y respirar hondo. Es volver a sonreír, porque ni siquiera la muerte podrá vencernos. 
La Pascua también es apostar por el Amor, como única arma para construir una nueva humanidad: amar en vez de destruir y matar. 
Un testimonio de este amor fue MARTIN LUTHER KING que fue asesinado el 4 de abril de 1968:
“Podéis hacer lo que queráis, pero nosotros seguiremos amando... Metednos en las cárceles, y aún así os amaremos.
Lanzad bombas contra nuestras casas, amenazad a nuestros hijos, y por difícil que sea, os amaremos también.
Enviad en las tinieblas de la medianoche a vuestros sicarios a nuestras casas, amenazad a nuestros hijos, y aún estando moribundos, os amaremos.
Enviad a vuestros propagandistas por todo el país para decir que no estamos ni culturalmente ni de ningún otro modo preparados para integrarnos en la sociedad, y os seguiremos amando.
Pero llegará un día en que conquistaremos la libertad y no sólo para nosotros: os venceremos a vosotros y conquistaremos vuestro corazón y vuestra conciencia y de este modo nuestra victoria será doble.”

viernes, 25 de abril de 2014

ID A GALILEA, ALLÍ ME VERÉIS...

l relato evangélico que se lee en la noche pascual es de una importancia excepcional. No sólo se anuncia la gran noticia de que el crucificado ha sido resucitado por Dios. Se nos indica, además, el camino que hemos de recorrer para verlo y encontrarnos con él.

Marcos habla de tres mujeres admirables que no pueden olvidar a Jesús. Son María de Magdala, María la de Santiago y Salomé. En sus corazones se ha despertado un proyecto absurdo que sólo puede nacer de su amor apasionado: «comprar aromas para ir al sepulcro a embalsamar su cadáver».

Lo sorprendente es que, al llegar al sepulcro, observan que está abierto. Cuando se acercan más, ven a un «joven vestido de blanco» que las tranquiliza de su sobresalto y les anuncia algo que jamás hubieran sospechado.

«¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado?». Es un error buscarlo en el mundo de los muertos. «No está aquí». Jesús no es un difunto más. No es el momento de llorarlo y rendirle homenajes. «Ha resucitado». Está vivo para siempre. Nunca podrá ser encontrado en el mundo de lo muerto, lo extinguido, lo acabado.

Pero, si no está en el sepulcro, ¿dónde se le puede ver?, ¿dónde nos podemos encontrar con él? El joven les recuerda a las mujeres algo que ya les había dicho Jesús: «Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis». Para «ver» al resucitado hay que volver a Galilea. ¿Por qué? ¿Para qué?
Al resucitado no se le puede «ver» sin hacer su propio recorrido. Para experimentarlo lleno de vida en medio de nosotros, hay que volver al punto de partida y hacer la experiencia de lo que ha sido esa vida que ha llevado a Jesús a la crucifixión y resurrección. Si no es así, la «Resurrección» será para nosotros una doctrina sublime, un dogma sagrado, pero no experimentaremos a Jesús vivo en nosotros.

Galilea ha sido el escenario principal de su actuación. Allí le han visto sus discípulos curar, perdonar, liberar, acoger, despertar en todos una esperanza nueva. Ahora sus seguidores hemos de hacer lo mismo. No estamos solos. El resucitado va delante de nosotros. Lo iremos viendo si caminamos tras sus pasos. Lo más decisivo para experimentar al «resucitado» no es el estudio de la teología ni la celebración litúrgica sino el seguimiento fiel a Jesús.

jueves, 24 de abril de 2014

PASCUA

-Al final de nuestro viaje hay otro viaje: el de la vida eterna.
Jesucristo nos invita a creer en esto al final de nuestro viaje.
En la mañana de Pascua, no hay nada que ver
(¡un sepulcro vacío!); ¡sólo hay una palabra que creer!
Entonces ¿un viaje que se termina 
o un camino de vida que comienza?




  1. ¡ALELUYA, es un grito de alegría!
  2. ¡ALELUYA, es el día de la luz!
  3. Jesús vive, ha resucitado.
  4. ALELUYA, que todo se ponga a cantar,
  5. que la fiesta invada nuestras casas y nuestros corazones.
  6. ¡Viva Dios que nos abre un camino nuevo!
  7. Que la fiesta sea grande en nuestras casas,
  8. que resuene en todo nuestro barrio,
  9. que sea alegre, viva, luminosa.

miércoles, 23 de abril de 2014

El Cirio Pascual

Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz: "acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios... Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche".

El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.

miércoles, 3 de abril de 2013

¿QUÉ ES LA PASCUA?


El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = "pentecostés", vividos y celebrados como un solo día: "los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo".

El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés.
Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas, hasta Pentecostés. El origen de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico. Los judíos tenían ya la "fiesta de las semanas" (Dt 16,9-10), fiesta inicialmente agrícola y luego conmemorativa de la Alianza en el Sinaí, a los cincuenta días de la Pascua.
Los cristianos organizaron muy pronto siete semanas, pero para prolongar la alegría de la Resurrección y para celebrarla al final de los cincuenta días la fiesta de Pentecostés: el don del Espíritu Santo. Ya en el siglo II tenemos el testimonio de Tertuliano que habla de que en este espacio no se ayuna, sino que se vive una prolongada alegría.
Dentro de la Cincuentena se celebra la Ascensión del Señor, ahora no necesariamente a los cuarenta días de la Pascua, sino el domingo séptimo de Pascua, porque la preocupación no es tanto cronológica sino teológica, y la Ascensión pertenece sencillamente al misterio de la Pascua del Señor. Y concluye todo con la donaci6n del Espíritu en Pentecostés.

La unidad de la Cincuentena que da también subrayada por la presencia del Cirio Pascual encendido en todas las celebraciones, hasta el domingo de Pentecostés. Las celebraciones litúrgicas de esta Cincuentena expresan y nos ayudan a vivir el misterio pascual comunicado a los discípulos del Señor Jesús.

Las lecturas de la Palabra de Dios de los ocho domingos de este Tiempo en la Santa Misa están organizados con esa intención. La primera lectura es siempre de los Hechos de los Apóstoles, la historia de la primitiva Iglesia, que en medio de sus debilidades, vivió y difundió la Pascua del Señor Jesús. La segunda lectura cambia según los tres ciclos: la primera carta de San Pedro, la primera carta de San Juan y el libro del Apocalipsis.