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viernes, 16 de diciembre de 2016

Prepárate, Dios viene

Necesitamos de una salvación urgente para nuestro mundo. Ante tanto acontecimiento negro es buena la luz que nos destella la Fe. Por encima de todo, este domingo, nos impregna de alegría: Jesús siempre será una buena nueva. 
Porque cuando el hombre vemos que ha perdido el rumbo…… Jesús, con su nacimiento, le trae la posibilidad de reencontrarse a sí mismo en la humildad y en la esperanza.
En cierta ocasión un joven presumía de gustarle  empaparse debajo de la lluvia. Pero lo cierto era que, cada vez que llovía, desplegaba un gigantesco paraguas para protegerse de ella. Un buen amigo se le acercó y le dijo: “oye..si quieres mojarte de verdad..¿por qué no cierras el paraguas?”.
El mensaje de salvación nos exige replegar el paraguas de nuestra incredulidad y del relativismo: ¡qué más quieren las ideas dominantes que releguemos a un tercer plano a Dios!. Y la actitud más apropiada es, precisamente, dejarnos empapar totalmente por esa gran novedad que Jesús nos trae: DIOS. Por el ambiente (no exterior de la navidad) y sí de los sentimientos que genera el sentido auténtico de estos próximos días: JESUS.
Ante la próxima Navidad no podemos contentarnos con cumplir un simple expediente como cristianos o de escuchar más o menos la Palabra de Dios. Lo importante es que NOS VOLVAMOS TOTALMENTE A EL; que seamos como aquella veleta que en lo más alto del templo nos dicta a las claras  de dónde y por dónde viene el viento de la fe: desde Oriente la Salvación.
En este Domingo de la alegría ante el amigo que viene no podemos presentarle una sonrisa profidén, una vida postiza, una fe sin obras. Ante el Señor que llega no cabe sino la emoción del amigo que espera, por el amigo que llega. 
Lo que más me atrae de este tiempo de Adviento es que Jesús se cuela en medio de todo ese noticiario negro y calamitoso para abrirnos una realidad y buena nueva: DIOS NOS AMA Y POR ESO NUNCA SE CANSARA DE NACER DE NUEVO

jueves, 15 de diciembre de 2016

Carta de Dios al hombre y la mujer en Adviento

Querido hombre y mujer:
He escuchado tu grito de Adviento.
Está delante de mí.
Tu grito, golpea continuamente a mi puerta.
Hoy quisiera hablar contigo para que repienses tu llamada.
Hoy te quiero decir: ¿Por qué Dios preguntas? ¿A qué Dios esperas?
¿Qué has salido a buscar y a ver en el desierto?
Escucha a tu Dios, mujer y hombre  de Adviento:
"No llames a la puerta de un dios que no existe,
de un dios que tú te imaginas...
Si esperas... ábrete a la sorpresa del Dios que viene
y no del dios que tú te haces...
Tú, hombre y mujer,  todos, tenéis siempre la misma tentación:
hacer un dios a vuestra imagen.
Yo os digo, yo Dios de vivos,
soy un Dios más allá de vuestras invenciones.
Vosotros salís a ver donde está Dios... Os dicen:
"aquí está” pero no lo veis, y os sentís desanimados
porque Dios no está donde os han dicho...
Y Dios está vivo. Pero vosotros no tenéis mentalidad de Reino:
no descubrís a Dios en lo sencillo.
Os parece que lo sencillo es demasiado poco para que allí esté Dios.
Sabedlo: Yo, el Señor Dios, estoy en lo sencillo y pequeño...
Hombre y mujer  de hoy y de siempre:
deja espacio a tu Dios dentro de tu corazón.
Sólo puedo nacer y crecer donde mi palabra es acogida.
Qué tranquilo te quedas, haciendo -lo que hay que hacer- porque -
haciendo las cosas de siempre- evitas la novedad del Evangelio.
Pero yo te digo que tu corazón queda cerrado,
y tus ojos incapaces de ver el camino por donde yo llego.
No te defiendas como haces siempre.
No te escondas bajo ritos vacíos.
Hombre y mujer, si me esperas, deja de hacerme tú el camino
y ponte en el camino que yo te señalo por boca de los profetas.
Abre el corazón a mi Palabra.
Yo, tu Dios, te hablo

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cambia de felicidad

"¿A quién se parece esta generación? …pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios” Mt 11,16-19

¡Para que pides!...Si no tienes fe en ti mismo... en la vida...¡ni en Dios!
¿Para qué felicidad y maravillas? Si tienes el mundo, que es un libro de sabiduría...
¡Y no sabes leerlo!
¿Para qué quieres estrellas...Si te falta la luz?
¿Para que pides felicidad….Si no te conviertes a ellas, si se te regateas la fe, si no le das lugar a Dios, si le reduces el espacio de tu corazón?
¿Si andas el camino y los acontecimientos, con las antenas cerradas?
Para qué decir: Señor... dame la felicidad...¿si no estas dispuesto a ser feliz...?
Es Adviento, dejemos que Dios nos envíe, con Jesús, un poco de felicidad.
Y que, la Navidad, sea una razón para dejar que, el corazón, baile, disfrute y pueda ser una gruta donde Dios nazca de verdad. ¿Lo intentamos? ¡Vamos a ello!

jueves, 1 de diciembre de 2016

Desde el Corazón... despierto con alegría

No podemos vivir adormilados, ni ir por la vida con el pijama puesto y la mente embotada pensando en el dinero, o en los regalos o en cosas que, en el fondo, no nos hacen ser felices. Adviento es tiempo de despertarse con alegría. El reloj del Adviento es reloj que impulsa y despierta. Nos invita a velar, a permanecer despiertos, vivos, activos, comprometidos, con un rumbo claro y no equivocado. Nos encaminamos hacia Belén. Se ve la Estrella en el horizonte, la cueva…

Ahora toca dejarse prender por la vela de este primer domingo, que nos impulsa a no caminar en la oscuridad ni en el ensueño, sino en la senda de la búsqueda y del encuentro.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Desde el Corazón... estamos vigilantes

VIGILA y cuida los dones que Dios te ha dado. No es bueno dejar que muera o no sirva para nada, lo mejor que existe en nosotros.

VIGILA tu vida interior. ¿Por qué tanto empeño en la eficacia, en lo que se ve y, tan poco, en el equilibrio de uno mismo?

VIGILA tu vida exterior. No te dejes llevar por las sensaciones. Llena, todo lo que haces y eres, con contenido y verdad.

VIGILA aquello que te produce vértigo o temor. No dejes que, nada ni nadie, perturbe tu derecho a estar y a vivir en paz.

VIGILA las tareas que tienes encomendadas. Dales un cierto sabor cristiano. ¿Que no te atreves? ¿Que es difícil? Dios también lo tuvo complicado para hacerse presente en medio de los hombres

VIGILA tu reloj. No vivas sin sentido. Que no pasen las horas sin un pensamiento para Dios por lo mucho que ama y se acerca hasta la humanidad.

VIGILA tu fe. No es lo mismo ser bueno que ser creyente. No es suficiente ser bueno y dejar de lado a Dios. ¿Dónde está la fuente y la cumbre del bien si no es en Dios?

VIGILA tu compromiso con la Iglesia. Si nos alejamos del calor, podemos coger un resfriado. Si nos alejamos de la Iglesia, podemos contaminarnos con una poderosa neumonía espiritual.

VIGILA tu caridad. Sal al encuentro de algo o de alguien. Prepara el camino al Señor en tu casa, con tu familia, con tus amigos.

VIGILA tu testimonio. ¡Habla de Dios! Comienza a pensar en dónde y cómo instalar el belén, la estrella, un signo cristiano.

Javier Leoz

martes, 29 de noviembre de 2016

Adviento, tiempo de abrir puertas

Señor, si no estás aquí, ¿dónde te buscaré estando ausente?
Si estás por doquier, ¿cómo nos descubro tu presencia?
Cierto es que habitas en una claridad inaccesible.
Pero ¿dónde se halla esa inaccesible claridad?
¿Quién me conducirá hasta allí para verte en ella?
Y luego, ¿con qué señales, bajo qué rasgos te buscaré?
Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío; no conozco tu rostro...
Enséñame a buscarte
y muéstrate a quien te busca,
porque no puedo ir en tu busca, a menos que Tú me enseñes,
y no puedo encontrarte si Tú no te manifiestas.
Deseando te buscaré,
te desearé buscando,
amando te hallaré,
y encontrándote te amaré.

San Anselmo

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Allanad los caminos



Venga, ponédselo fácil,
que ya llega.
Pobre, pequeño,
busca posada,
trae esperanza.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Por qué te espero

Este es el tiempo de la espera. Espera María, tras decir: «Hágase». Espera José, confiando en el Dios de los sueños. Esperan los magos, ya en camino tras una estrella. Espera, con miedo, Herodes, atrincherado en sus muros. Esperan los pastores, que no tienen nada que perder. Esperaron los hombres y mujeres de ayer, y esperamos los de hoy. Que vengas. Que toques nuestra vida. Que llenes el mundo

jueves, 17 de diciembre de 2015

La madre del Adviento

En el tiempo de Adviento María es siempre una presencia llena de significado. La madre que espera, la mujer que acoge la palabra, la muchacha que arriesga, la amiga que ayuda, la creyente que calla y medita. Todo esto lo encontramos en María. Que se convierte en espejo en el que mirarnos. Porque también nosotros necesitamos acoger, arriesgar, servir y dejar que la buena noticia sea semilla que arraigue en la tierra que somos. Dos miradas a María pueden ayudarme hoy a pensar en mi propia forma de estar en adviento. La mirada a la mujer que habla y la mirada a la mujer que ama.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Papa Francisco y la Familia… UNIVERSITARIOS Y ADVIENTO.


En un Adviento anterior el Papa Francisco invitó a los jóvenes universitarios, extensivo a todos nosotros por supuesto, a vivir una vida de plenitud en la fe, alejada de toda mediocridad:

“Espero que, el compromiso de caminar en la fe y de compenetrarse de manera coherente con el Evangelio, les acompañe en este tiempo de Adviento, para vivir de modo auténtico la fiesta de la Navidad del Señor. Les puede servir de ayuda el hermoso testimonio del Beato Pier Giorgio Frassati, que decía ‘¡Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin apoyar con una lucha continua la verdad, no es vivir, sino ir tirando!’”.

“Son muchos los desafíos a los que vosotros, jóvenes universitarios, estáis llamados a afrontar con fuerza interior y audacia evangélica, dado el contexto sociocultural en el cual vivís, en el que, a veces, es más difícil, por la mediocridad y el aburrimiento; pero no deben resignarse a la monotonía de las vivencias cotidianas, sino cultivar grandes proyectos, e ir más allá de lo ordinario”.

“No se dejen robar el entusiasmo juvenil, y, sería un error también dejarse aprisionar por el pensamiento débil e uniforme, así como de una globalización entendida como homologación”.

El Papa exhortó a los jóvenes a superar estos riesgos animándolos a no tener miedo a ser diferentes a los demás a causa de su fe:
                “El pensamiento, en efecto, es fecundo cuando es expresión de una mente abierta, que discierne siempre en la humildad de la verdad, del bien, y, de la belleza, y no se dejan condicionar por la opinión dominante, sino que, si os mantenéis fieles en los principios éticos y religiosos cristianos, encontraréis también el valor de ir también contracorriente”.

“Vuestra voluntad y vuestras capacidades, unidas a la potencia del Espíritu Santo que vive en cada uno de ustedes desde el día de su Bautismo, les permitirá ser no sólo espectadores, sino protagonistas de los sucesos contemporáneos”.

La intervención de Dios en nuestra vida.-  

“La vida cristiana es siempre asediada por la tentación de ceder al espíritu mundano… Por eso Dios nos dona su ayuda, para que podamos preservar  la vida nueva que Él nos ha dado, con los dones del Espíritu Santo”. 

“¿Pero por qué Dios, después que nos ha concedido sus tesoros espirituales debe intervenir de nuevo para mantenerlos íntegros? Porque nosotros somos débiles, nuestra naturaleza humana es frágil, y, los dones de Dios se conservan en nosotros cual base de arcilla”.

“La intervención de Dios a favor de nuestra perseverancia hasta el final, hasta el encuentro definitivo con Jesús es expresión de Su fidelidad a los fieles, pero ante todo a sí mismo. Por tanto, la obra que ha iniciado en cada uno de nosotros con su llamada, la cumplirá, y esto nos da gran confianza y seguridad: Una confianza que se apoya en Dios y que requiere nuestra colaboración activa y valiente ante los desafíos de hoy en día”.
                       
“Nosotros no debemos nunca ‘ir tirando’, sino vivir en el  buen camino hacia Belén”.
                                                                                             
                                                                                                                                             Fernando



viernes, 11 de diciembre de 2015

Papa Francisco y la Familia: Ante el Adviento: prepararse


Es tiempo de prepararse para la Navidad con la oración, la caridad y la alabanza: con un corazón abierto a dejarse encontrar por el Señor que todo lo renueva: es la invitación del Papa Francisco desde Santa Marta en este Tiempo de Adviento.

En estos días comenzamos un camino nuevo, un camino de Iglesia… hacia la Navidad. Vamos al encuentro del Señor, porque la Navidad -puntualizó- no es sólo una conmemoración temporal o un recuerdo de una cosa bella.

La Navidad es algo más: nosotros vamos por este camino para encontrar al Señor. ¡La Navidad es un encuentro! Y caminamos para encontrarlo: encontrarlo con el corazón, con la vida; encontrarlo viviente, como es Él; encontrarlo con fe. Y no es fácil vivir con la fe. En el Evangelio nos encontramos con personajes a los que el Señor admiró en ellos la fe que tenían, porque emprendieron un camino para encontrar al Señor, y lo hicieron con fe. Y no solamente encontraron al Señor, sino que sintieron la alegría de ser encontrados por el Señor. Este es precisamente el encuentro que queremos: ¡el encuentro de la fe!.
Y, más que ser nosotros los que encontramos al Señor, es importante que nos dejemos encontrar por Él. Cuando solamente somos nosotros los que encontramos al Señor, somos nosotros –entre comillas, digámoslo– los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él que entra dentro de nosotros, es Él quien renueva todo, porque ésta es su venida, es aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino.

 ¡Nosotros estamos en camino con fe,… con la fe de encontrar al Señor y, … principalmente, de dejarnos encontrar por Él!.

Es necesario un ¡Corazón abierto, para que Él me encuentre! y me diga aquello que Él quiera decirme, que no siempre es aquello que yo quiero que me diga! Él es el Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos juntos, como a una masa. ¡No, no! Nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: ¡es amor concreto! De persona a persona: El Señor, persona, me mira a mí, persona. Dejarse encontrar por el Señor es justamente esto: ¡dejarse amar por el Señor!".

En este camino hacia la Navidad, nos ayudan algunas actitudes: la perseverancia en la oración, rezar más; laboriosidad en la caridad fraterna, acercarse más a aquellos que tienen necesidad; y la alegría en la alabanza del Señor. Por lo tanto: "oración, caridad y alabanza", … con el corazón abierto … para que el Señor nos encuentre. Amén


                                                           Fernando

viernes, 4 de diciembre de 2015

ADVIENTO

Un año más entramos en este tiempo litúrgico. Vuelve a empezar, para nosotros, el ciclo en el que haremos memoria de la vida de Dios en Jesús. Ahora lo comenzamos desde los preparativos, la esperanza, la consciencia de que a un Dios que viene hay que esperarlo y buscarlo. Ese es el sentido de estas semanas. Un tiempo de búsqueda, de deseo, de preguntas. Un plato con dos ingredientes principales: el deseo y la actitud de búsqueda. De esto se trata, en estos días, de desenterrar el anhelo de Dios, que a veces queda sepultado por otras urgencias y prisas. Y de hacerlo de manera activa, dinámica, cada día.