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viernes, 15 de abril de 2016

El valor de la institución familiar


La colaboradora del periódico La Vanguardia Ima Sanchís pre­guntó al periodista, escritor y antropólogo británico Giles Tremlett, corresponsal de The Guardian en España, qué le sor­prendía más de nuestro país. La respuesta fue esta: «A los in­gleses nos sorprende mucho que, en las encuestas, a la pre­gunta de qué es lo más importante en su vida, los adolescentes españoles contesten que su familia».
La familia en España, gracias a Dios, continúa siendo un valor social fundamental. Lo considero enormemente posi­tivo.

La familia, con mucho, es la más importante institución social que existe, tanto si la estudiamos desde la sociología, desde la psicología social, desde la antropología o desde la ética cristiana. Los valores de dicha institución son básicos para centrar y hacer madurar al ser humano. La familia, bien cohesionada y que de verdad resulta grata y gratificante para sus miembros, es un valioso grupo primario libremente elegido (padres) o libremente asumido (hijos) que ofrece a sus componentes decisivas pautas de actuación que les ayu­dan a una adecuada socialización.

lunes, 19 de octubre de 2015

Papa Francisco y la Familia… “JESÚS NACIÓ EN UNA FAMILIA”



Hoy el Papa nos presenta a Jesús, José y María: la Sagrada Familia, su casa, el largo tiempo que pasaron juntos, su vida diaria...Nazaret.

 “Dios eligió nacer en una familia humana, que Él mismo formó. La formó en un poblado, perdido, de la periferia del Imperio Romano: exactamente, en Nazaret. Pero…   «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» (Jn 1, 46). Puede que, hasta nosotros nos expresemos así, cuando oímos el nombre de algún sitio periférico de una gran ciudad. Sin embargo, precisamente allí, en esa periferia del gran Imperio, se inició la historia más santa: la de Jesús entre los hombres. Y allí se encontraba esta familia.
Jesús permaneció en esa periferia durante treinta años.
El evangelista Lucas resume este período así: Jesús «estaba sujeto a ellos» [es decir, a María y a José]. Y uno podría decir: «Pero este Dios que viene a salvarnos, ¿perdió treinta años allí, en esa periferia de mala fama?». ¡Perdió treinta años!  Él quiso esto. El camino de Jesús estaba en esa familia. «Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (2, 51-52).
No se habla de milagros o curaciones, ni de predicaciones —no hizo nada de ello en ese período—, ni de multitudes que acudían a Él. En Nazaret todo parece suceder “normalmente”, según las costumbres de una piadosa y trabajadora familia israelita: se trabajaba, la mamá cocinaba, hacía todas las cosas de la casa, planchaba las camisas… todas las cosas de mamá. El papá, carpintero, trabajaba, enseñaba al hijo a trabajar. Treinta años.
 «Pero… ¡qué desperdicio, padre!». Los caminos de Dios son misteriosos. Lo que allí era importante era la familia. Y eso no era un desperdicio. Eran grandes santos: María, la mujer más santa, y José, el hombre más justo… La familia.
Ciertamente que nos enterneceríamos con el relato acerca del modo en que Jesús adolescente afrontaba las citas de la comunidad religiosa y los deberes de la vida social; al conocer cómo, siendo joven obrero, trabajaba con José; y luego su modo de participar en la escucha de las Escrituras, en la oración de los salmos y en muchas otras costumbres de la vida cotidiana.
Los Evangelios, en su sobriedad, no relatan nada acerca de la adolescencia de Jesús y dejan esta tarea a nuestra afectuosa meditación. El arte, la literatura, la música recorrieron esta senda de la imaginación. Ciertamente, no se nos hace difícil imaginar cuánto podrían aprender las madres de las atenciones de María hacia ese Hijo. Y cuánto los padres podrían obtener del ejemplo de José, hombre justo, que dedicó su vida a sostener y defender al niño y a su esposa —su familia— en los momentos difíciles. Por no decir cuánto podrían ser alentados los jóvenes por Jesús  adolescente en comprender la necesidad y la belleza de cultivar su vocación más profunda, y de soñar a lo grande.
Jesús cultivó en esos treinta años su vocación para la cual lo envió el Padre. Y Jesús jamás, en ese tiempo, se desalentó, sino que creció en valentía para seguir adelante con su misión. Cada familia cristiana —como hicieron María y José—, ante todo, puede acoger a Jesús, escucharlo, hablar con Él, custodiarlo, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón y en nuestras jornadas. Así hicieron también María y José, y no fue fácil: ¡cuántas dificultades tuvieron que superar! No era una familia artificial, no era una familia irreal.
 La familia de Nazaret nos compromete a redescubrir la vocación y la misión de la familia, de cada familia: convertir en algo normal el amor, y no el odio; convertir en algo común la ayuda mutua, no la indiferencia o la enemistad. Esta es la gran misión de la familia: dejar sitio a Jesús que viene, acoger a Jesús en la familia, en la persona de los hijos, del marido, de la esposa, de los abuelos… Jesús está allí. Acogerlo allí, para que Él crezca espiritualmente en esa familia”.  

                                                                                                         Fernando

jueves, 15 de octubre de 2015

Papa Francisco y la Familia… HACE UN AÑO


               
Me ha llamado la atención, el interés y la dedicación de nuestro Papa Francisco hacia la familia, en sus catequesis semanales, entre otros momentos. He ido leyendo las informaciones que han aparecido en prensa y he ido recogiendo datos e ideas, que os propongo el acercaros a ellas, en textos de una página. Hoy os invito a recordar lo que dijo el 14 de diciembre de 2014. Acababa de concluir la primera parte del Sínodo de la Familia:

                        “ …Hoy quisiera contar lo que fue el Sínodo. Ante todo, pedí a los padres sinodales que hablaran con franqueza y valentía, y que escucharan con humildad, que dijeran con valentía todo lo que tenían en el corazón.
            En el Sínodo no hubo una censura previa, sino que cada uno podía —es más, debía— decir lo que tenía en el corazón, lo que pensaba sinceramente. «Pero, esto daría lugar a la discusión». Es verdad, hemos escuchado cómo discutían los Apóstoles. Dice el texto: “surgió una fuerte discusión. Los Apóstoles se gritaban entre ellos, porque buscaban la voluntad de Dios sobre los paganos, si podían entrar en la Iglesia o no”. Era algo nuevo.
            Siempre, cuando se busca la voluntad de Dios, en una asamblea sinodal, hay diversos puntos de vista, y se da el debate ,y  esto no es algo malo. Siempre que se haga con humildad y con espíritu de servicio a la asamblea de los hermanos. Hubiese sido algo malo la censura previa.
No, no, cada uno debía decir lo que pensaba… todos los padres pudieron hablar, y todos escucharon. Y era edificante esa actitud de escucha que tenían los padres. Un momento de gran libertad, en el cual cada uno expuso su pensamiento con parresia y con confianza. En la base de las intervenciones estaba el “Instrumento de trabajo”, fruto de la anterior consulta a toda la Iglesia. Y aquí debemos dar las gracias a la Secretaría del Sínodo por el gran trabajo realizado, tanto antes como durante la asamblea. Han sido verdaderamente muy buenos. Ninguna intervención puso en duda las verdades fundamentales del sacramento del Matrimonio, es decir: indisolubilidad, unidad, fidelidad y apertura a la vida: Esto no se tocó…
 Todas las intervenciones se recogieron.  Los documentos oficiales que salieron del Sínodo son tres: el Mensaje final, la Relación final y el discurso final del Papa. No hay otros.
La Relación final, que fue el punto de llegada de toda la reflexión de las diócesis hasta ese momento, se publicó y se enviará a las Conferencias episcopales, que la debatirán con vistas a la próxima asamblea, la Ordinaria, en octubre de 2015.
También se han publicado las preguntas dirigidas a las Conferencias episcopales, que se convierten  en Lineamenta del próximo Sínodo.
Debemos saber que el Sínodo no es un parlamento, al que viene el representante de esta Iglesia, de esta otra Iglesia, etc, etc … No, no es esto. Viene el representante, sí, pero la estructura no es parlamentaria, es totalmente diversa. El Sínodo es un espacio protegido a fin de que el Espíritu Santo pueda actuar; no hubo enfrentamiento de grupos, como en el parlamento donde esto es lícito, sino una confrontación entre los obispos, que surgió tras un largo trabajo de preparación y que ahora continuará en otro trabajo, para el bien de las familias, de la Iglesia y la sociedad. Es un proceso, es el normal camino sinodal. Ahora esta Relatio vuelve a las Iglesias particulares y así continúa en ellas el trabajo de oración, reflexión y debate fraterno con el fin de preparar la próxima asamblea.
Esto es el Sínodo de los obispos.
 Lo encomendamos a la protección de la Virgen nuestra Madre. Que Ella nos ayude a seguir la voluntad de Dios tomando las decisiones pastorales que ayuden más y mejor a la familia. Os pido que acompañéis con la oración este itinerario sinodal hasta el próximo Sínodo –que en estas fechas acaba de comenzar-. Que el Señor nos ilumine, nos haga avanzar hacia la madurez de lo que, como Sínodo, debemos decir a todas las Iglesias. Y en esto, es importante vuestra oración”.


Fernando

jueves, 11 de junio de 2015

Película recomendada: “Un novio para mi mujer”. ¿Cuál es el sentido del matrimonio?

El amor de pareja está lleno algunas veces de hermosos sentimientos y, otras tantas, del dolor que implica cargar la cruz juntos.

Hace algunos días conversando con un familiar muy cercano me decía que desde que estaba casado con su mujer (2 años exactamente) había asistido a 14 matrimonios. De todos ellos él estaba sorprendido pues el día de hoy solamente 3 se mantenían. Es decir, hubo 11 divorcios en menos de 2 años. Estas cifras me tocaron profundamente y las tengo en la cabeza desde entonces. Pero lo que más me impacta de esto, es el concepto equivocado de amor y de compromiso que tiene que estar detrás de tan triste sucesión de divorcios. Como suelo decir, no quiero enredarme en respuestas, pero quiero dejarles un extracto de la película “Un novio para mi mujer”, que por cierto la recomiendo mucho, en la cual casi al final de la película hay un dialogo en que a mi modo de ver la mujer (Tana Ferro) da algunos criterios muy acertados de lo que significa amar y estar comprometido para siempre con una persona.
Además de esto creo que este dialogo (y la película en general) puede ser muy útil para el apostolado con parejas y matrimonios. Hay que ayudar a re-descubrir lo hermoso que es el amor conyugal: un amor serio, entregado, sacrificial, de dos personas que se han comprometido en sacar un proyecto de vida juntos y que no se tienen el uno al otro solamente para sentirse satisfechos. El amor es donación y la donación muchas veces está acompañada de hermosos sentimientos y otras tantas del dolor que implica cargar la cruz juntos. Pero la donación siempre es un camino lleno de sentido incluso en el dolor. Por eso los cristianos no rehuimos de la cruz, la cruz para nosotros conduce a la resurrección. ¿Qué cosa grande en la vida no implica un poco de sufrimiento?. El matrimonio no es una excepción.

lunes, 13 de octubre de 2014

12 ideas y frases claves en la homilía del Papa Francisco para la apertura del Sínodo de los Obispos sobre la Familia, Basílica Vaticana, domingo 5 de octubre de 2014:



1.- La viña del Señor es su «sueño», el proyecto que él cultiva con todo su amor, como un campesino cuida su viña. La vid es una planta que requiere muchos cuidados.

2.- El «sueño» de Dios es su pueblo: Él lo ha plantado y lo cultiva con amor paciente y fiel, para que se convierta en un pueblo santo, un pueblo que dé muchos frutos buenos de justicia.

3.- Con su parábola, Jesús se dirige a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo, es decir, a los «sabios», a la clase dirigente. A ellos ha encomendado Dios de manera especial su «sueño», es decir, a su pueblo, para que lo cultiven, se cuiden de él, lo protejan de los animales salvajes. El cometido de los jefes del pueblo es éste: cultivar la viña con libertad, creatividad y laboriosidad.

4.- Pero Jesús dice que aquellos labradores se apoderaron de la viña; por su codicia y soberbia, quieren disponer de ella como quieran, quitando así a Dios la posibilidad de realizar su sueño sobre el pueblo que se ha elegido.
5.- La tentación de la codicia siempre está presente. También la encontramos en la gran profecía de Ezequiel sobre los pastores (cf. cap. 34), comentada por san Agustín en su célebre discurso que acabamos de leer en la Liturgia de las Horas.

6.- La codicia del dinero y del poder. Y para satisfacer esta codicia, los malos pastores cargan sobre los hombros de las personas fardos insoportables, que ellos mismos ni siquiera tocan con un dedo (cf. Mt 23,4).

7.- También nosotros estamos llamados en el Sínodo de los Obispos a trabajar por la viña del Señor. Las Asambleas sinodales no sirven para discutir ideas brillantes y originales, o para ver quién es más inteligente… Sirven para cultivar y guardar mejor la viña del Señor, para cooperar en su sueño, su proyecto de amor por su pueblo.

8.- En este caso, el Señor nos pide que cuidemos de la familia, que desde los orígenes es parte integral de su designio de amor por la humanidad.

9.- También nosotros podemos tener la tentación de «apoderarnos» de la viña, a causa de la codicia que nunca falta en nosotros, seres humanos. El sueño de Dios siempre se enfrenta con la hipocresía de algunos servidores suyos.

10.- Podemos «frustrar» el sueño de Dios si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo. El Espíritu nos da esa sabiduría que va más allá de la ciencia, para trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad.

11.- Para cultivar y guardar bien la viña, es preciso que nuestro corazón y nuestra mente estén custodiados en Jesucristo por la «paz de Dios, que supera todo juicio», como dice san Pablo (Flp 4,7).

12.- De este modo, nuestros pensamientos y nuestros proyectos serán conformes al sueño de Dios: formar un pueblo santo que le pertenezca y que produzca los frutos del Reino de Dios (cf. Mt 21,43).

martes, 15 de julio de 2014

La familia feliz

La familia feliz es aquella que se respeta, que acepta a los miembros por igual y cree en ellos.
La familia, cuando lo es de verdad, confían entre sí, alientan los proyectos nuevos, acompañan los sufrimientos de cada uno, y empujan en la inseguridad.
Cada miembro de la familia tiene un papel fundamental que se complementa con los otros, unos son más alegres, otros más tiernos, otros más sensatos... Unos son más modernos y otros más clásicos. Unos pequeños y otros mayores. Diferentes responsabilidades vividas en comunión. 
La familia feliz existe, no es utopía... y si existe es porque por encima de intereses, deseos, formas y estilos... reina el AMOR.

jueves, 29 de mayo de 2014

RECORDANDO EL AÑO DE LA FAMILIA



Han pasado veinte años. En 1994, por decisión de las Naciones Unidas, se celebraba el Año Internacional de la Familia. El logotipo mostraba dos corazones entrelazados  cubiertos por un tejadillo al que le faltaba una columna. Decía que  significaba un hogar abierto a la sociedad. La familia no es sólo espontaneidad y amor, es también responsabilidad comunitaria. No es un espacio cerrado a todos los vientos. No hay familia sin apertura y sin acogida.
Por todas partes se nos invitaba a "construir la democracia más pequeña en el corazón de la sociedad". La sociedad grande habría de aprender de esa pequeña sociedad que es la familia su ser y su quehacer como comunidad humana y humanizadora.
Pero aquel tejadillo abierto era muy ambiguo. De hecho preparaba el reconocimiento de cualquier unión fáctica de parejas de cualquier sexo. Creíamos que la familia estaba ya inventada, pero desde entonces se pretende redefinirla a cada paso. La glorificación del pluralismo como máximo valor lleva en nuestro tiempo a la aceptación de cualquier tipo de valor.
En aquel año, el Papa Juan Pablo II publicó una amplia Carta a las Familias. En ella menciona las modernas interpretaciones de la familia: "En nuestros días, ciertos programas sostenidos por medios muy potentes parecen orientarse por desgracia a la disgregación de las familias. A veces parece incluso que, con todos los medios, se intente presentar como 'regulares' y atractivas -con apariencias exteriores seductoras- situaciones que en realidad son 'irregulares' (n.5).
El Año Internacional de la Familia no pretendía solo  lamentar los fracasos, sino suscitar todo un movimiento mundial de apoyo a las familias. Sin ellas no es posible una sociedad humana. Muchas familias luchan por mantener sus valores e ideales, por descubrir su misión y afianzar su compromiso humano y social.
Dos de esos valores se implican mutuamente: la gratuidad y la gratitud.
Por el primero, la familia nos enseña a conceder tiempo y atenciones a los miembros que parecen aún incapaces de "producir" bienes para la comunidad. Por el segundo, la familia nos recuerda el deber y el honor de reconocer el servicio y los méritos de quienes ya  se han retirado de una vida dedicada a la producción inmediata de bienes y servicios. 
En términos cristianos, diríamos que con ese lenguaje de la acogida inmerecida y la atención reconocida, la familia constituye ya por sí misma un "evangelio": una buena noticia para el mundo.
A las familias cristianas  les pedía Juan Pablo II en  la  Carta a las familias que volvieran su mirada a la Sagrada Familia de Nazaret, "icono y modelo de toda familia humana". Ahí habrán siempre de aprender "a profundizar la propia misión en la sociedad y en la Iglesia, mediante la escucha de la palabra de Dios, la oración y la fraterna comunión de vida" (n. 23).

                                                          José-Román Flecha Andrés

sábado, 22 de marzo de 2014

No esperes más de lo que tu das

Propongo una reflexión en el día que muchos dedican a honrar a su padre. Si alguien la encuentra provocadora pido disculpas
Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Su mayor deseo había sido ver a su hijo convertido en un hombre de bien. Y a ello había dedicado su vida y su escasa fortuna.
Ahora, en su nueva situación, esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo. Pero pasaron los días sin que este apareciera y decidió, por primera vez en su vida, pedir un favor a su hijo.
Don Roque acudió a la casa donde vivía su hijo.
- Hola papá !Que milagro que vienes por aquí!
- Sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo y estoy cansado y viejo.
- Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa.
- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo. Entonces, ¿no te molestaría que me quedara a vivir aquí? ¡Me siento tan solo!.
¿Quedarte a vivir aquí?, si..... claro...... pero no sé si estarías a gusto. La casa es pequeña, mi esposa es muy especial..... y luego los niños....
- Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.
- No padre no es eso, solo que.... no se me ocurre donde podrías dormir. A no ser que no te moleste dormir en el patio.
- Dormir en el patio está bien, dijo el abuelo.
El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años. Tu abuelo se quedara a vivir con nosotros. Tráele una manta para que se tape en la noche.
- Si con gusto..... y ¿dónde va a dormir?
- En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.
- Luis subió a por la manta, tomó unas tijeras y la cortó en dos.
En ese momento llegó su padre.
- ¿Qué haces Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo?
- Sabes papá, estaba pensando.....
- Pensando ¿en qué?.
- En guardar la mitad de la manta para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa....
Alejandro Córdoba

lunes, 28 de octubre de 2013

Francisco y los matrimonios

El Papa recibe a la Plenaria del Pontificio Consejo de la Familia
Francisco anima a la Iglesia a acercarse a los matrimonios separados o en crisis
"Cada vez que un niño es abandonado o un anciano marginado, supone el fracaso de la sociedad"

 "Queremos estar cerca de todos", agregó el papa, que hace algunas semanas anunció la organización de un sínodo extraordinario sobre la pastoral de la familiaivorciados
Francisco expresó hoy que la Iglesia católica se acerca a las familias que atraviesan dificultades y a los matrimonios en crisis o ya separados, en un discurso a los participantes en la XXI Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, que se celebra en el Vaticano.
El papa habló sobre en la importancia de la familia basada en el "sacramento del matrimonio" y la relevancia de ésta para la evangelización.
"Proponemos a todos, con respeto y coraje, la belleza del matrimonio y de la familia, y es por esto que nos acercamos con atención y afecto a las familias en dificultad, a las que se ven obligadas a dejar su tierra, a las que se han roto, a las que no tienen casa o trabajo, y a las que por tantos motivos sufren, a los cónyuges en crisis o ya separados".
"Queremos estar cerca de todos", agregó el papa, que hace algunas semanas anunció la organización de un sínodo extraordinario sobre la pastoral de la familia, y en el que se tratarán asuntos como la concesión de la Comunión a los divorciados.
Para el pontífice argentino, la familia es el "motor del mundo y de la historia" y agregó que es en el seno de la familia, "formada por papa, mama y hermanos" donde "la persona toma conciencia de su propia dignidad y, especialmente, si la educación es cristiana, reconoce la dignidad de los demás, y de manera particular de los enfermos, débiles, marginados".
El papa reiteró el concepto católico de familia que se basa en el matrimonio y explicó que "a través de un acto de amor, libre y fiel, los esposos cristianos testimonian que el matrimonio, como sacramento, es la base en la que se funda la familia y hace más solida la unión de los cónyuges y su recíproco donarse".
"En el matrimonio se dona el uno al otro completamente sin cálculos, sin reservas, compartiendo todo, dones y renuncias y confiando en la Providencia de Dios", agregó Jorge Bergoglio.
El papa hizo hincapié en dos fases de la familia: la infancia y la vejez para denunciar que "quien abandona a los niños y margina a los ancianos arranca sus raíces y oscurece su futuro".
"Cada vez que un niño es abandonado o un anciano marginado -agregó el pontífice- se cumple un acto de injusticia y supone el fracaso de la sociedad".
El papa relató a los participantes en esta audiencia que cuando confiesa a un padre de familia le pregunta cuántos hijos tiene y después si juega con ellos, si pasa el tiempo con ellos.
"Es importante pasar tiempo con los hijos, jugar con ellos", agregó Bergoglio al comentar que muchos padres le refieren que cuando se van a trabajar sus hijos ya están dormidos y que cuando vuelven ya están metidos en la cama.
El papa Francisco observó que aunque una pareja de esposos se puede pelear es importante que no termine la jornada sin hacer las paces.
"El sacramento del matrimonio se renueva con el acto de la paz. No es fácil seguir este camino, pero es muy bello y hay que decirlo a los jóvenes", aseveró.

martes, 14 de mayo de 2013

DIA INTERNACIONAL DE LA FAMILIA


Desde el Excmo. Ayuntamiento de Palencia, nos piden difundir las actividades dirigidas a las familias que están organizando durante este mes.
 
El acto central de dichas actividades, será la conferencia que el Sr. D. Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia, pronunciará el próximo miércoles 15 de mayo, Día Internacional de la Familia, a las 18 horas, en el Salón de Actos de la Fundación Díaz Caneja (C/ Lope de Vega, 2), que llevará por título: "La familia, unidad básica de la sociedad".
 
Os invitamos a participar y a hacer extensiva esta convocatoria, a vuestros familiares, amigos, feligreses...
 
Un saludo,
 
Carmen Mariscal Paniagua
Coordinadora del COF Diocesano de Palencia
Delegación de Familia y Defensa de la Vida

sábado, 19 de enero de 2013

Alimentar la esperanza


Es difícil hablar de esperanza y de felicidad a tantas personas que lo están pasando mal.
También es cierto que hay gente que esté donde esté le va bien. Y hay otros que, estén donde estén, se amargan y amargan a los que les rodean. Hay gente que un día pisó una m…. y la lleva encima de por vida. Porque, se regodea en sus angustias, y no solo no hace nada para salir de ellas sino que las alimenta.
Cuando las cosas no salen como nosotros deseamos no hay que aceptar pasivamente las adversidades sino buscar y aplicar bálsamos contra el desaliento.
Sirve, para ello, el tener arraigo a algo o a alguien. Porque quien no tiene arraigo no tiene identidad y anda como perro perdido sin collar.
Necesitamos raíces que aporten sentido a lo que somos. Que nos hagan sentirnos vinculados: la pareja, la familia, el amigo, el grupo de referencia, Dios.
Es lo que deseo, de todo corazón, a los que sois y actuáis como nutrientes de mis raícespara esta Navidad.
Lo refuerzo con una reflexión sobre 3 velas:
La primera dijo:
- ¡YO SOY LA PAZ! pero las personas se enredan en rencores y envidias y no consiguen mantenerme. Y se acabó apagando.
Dijo la segunda:
- ¡YO SOY EL AMOR! Las personas no me valoran, ni me cuidan. Me dejan a un lado y no comprenden mi importancia. Se olvidan hasta de aquellos que están muy cerca y les aman. Y, sin esperar más, se apagó.
Un niño al ver las dos velas apagadas comenzó a llorar.
Entonces, la tercera vela dijo:
- No tengas miedo, mientras yo tenga fuego, podremos encender las demás velas.
YO SOY ¡LA ESPERANZA!
MORALEJA
¡Aplícate el cuento!
No dejes que la esperanza se apague nunca dentro de ti. Y no esperes a que te la regalen. Búscala, aliméntala, compártela, aplícala, regálala.
Alejandro Córdoba