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martes, 7 de febrero de 2017

PALABRAS DEL BOSQUE


VV.AA.
Luis Vives (EDELVIVES), Zaragoza,2016

En una cuidada edición ilustrada con originalidad y artística belleza y maquetada con exquisitez, nos encontramos con la recopilación de seis cuentos originales narrados por tres generaciones de una misma familia, en español  e inglés, que nos invitan, tanto a niños como a mayores, a descubrir el bosque y todo lo que en él podemos encontrar: La babosa blanca, El nuevo planeta, Aquí hay algo sospechoso, El robledal, La ardilla exploradora y Manos a la obra. Un bosque con vida propia que está en peligro de extinción.
El Papa Francisco en la encíclica Laudato si  nos llama, después de escuchar los gemidos de la naturaleza, a   una “conversión ecológica” y a colaborar para que nuestra casa común no se degrade. ¿Qué mundo queremos dejar? Los niños son el futuro y esperanza para la valoración y conservación del medio ambiente-¡Vamos a defender la tierra!

Con la lectura del libro nos concienciamos más sobre los temas clave de la importancia del cuidado y preservación del medio ambiente, la degradación y pobreza, los compromisos en la cumbre del clima, los objetivos de desarrollo sostenible y nos ofrece una propuesta para la defensa del medio ambiente de la ONG marista SED ( Solidaridad, Educación y Desarrollo). Precisamente los beneficios obtenidos por este libro se destinarán a la financiación de sus proyectos.

lunes, 21 de abril de 2014

El Papa Francisco y las familias



El Papa Francisco nos sigue regalando muchas reflexiones útiles. Este libro recoge varios aspectos de la familia que han sido expresadas en distintos momentos de su pontificado. Abarcan diversos temas: matrimonio, educación de los hijos, abuelos, transmisión de la fe, necesidad de ver el mundo entero como una gran familia. Para el Pontífice, la familia no sólo es importante para la evangelización del nuevo mundo, sino que es necesaria para la supervivencia de la humanidad. Si no hay familia, corre el peligro la supervivencia cultural de la humanidad.

La autora, Paola dal Toso, pedagoga, periodista y profesora universitaria, Secretaria de la Consulta Nacional para el Apostolado de los laicos, ha publicado numerosos e interesantes libros y artículos sobre varios temas de la educación cristiana.

El Papa Francisco y las familias
Paola Dal Toso
Ed. San Pablo, Madrid, 2014

viernes, 28 de septiembre de 2012

UN LIBRO: LA NOVELA DE UN EQUIPISTA DE VALLADOLID


Las lamentaciones de mi primo Jeremías narra las vivencias de Álvaro, un muchacho de unos doce años en un pueblo de la provincia de Zamora durante el verano de 1952. Aunque el autor no lo dice, se puede deducir fácilmente que el pueblo es El Cubo de la Tierra del Vino, en el límite con la provincia de Salamanca.

Las ciudades de Valladolid, Zamora y, sobre todo Salamanca, están presentes en la obra de Carlos Malillos.

La novela contrapone al protagonista, un niño de ciudad, procedente de una familia acomodada, con Jeremías, un muchacho de pueblo, que reniega de su suerte: detesta el ambiente pobre y decadente que le ha tocado vivir y se propone cambiar su suerte... cuando su tío le lleve a Francia, donde las cosas se ven mucho más fáciles.

A lo largo de las páginas el lector asiste a las peripecias de estos chicos, sus escarceos amorosos con las chicas, sus juegos y experiencias hacen del libro una obra entretenida que evocará, sobre todo en los mayores, sus propias vivencias de la primera juventud, los “ritos iniciáticos” de dos adolescentes, sin dejar de lado el mundo de los adultos, donde se refleja de forma nítida los diferentes usos sociales y costumbres que se estilaban en aquella España de 1952, tan distintos de los actuales.

El libro, escrito en un tono llano y con ritmo ameno y salpicado de humor, es testimonio de los cambios que ha experimentado el mundo, como un manual de antropología, en el que se pueden estudiar los ritos que jalonaban la vida de las generaciones que nos precedieron, y que sin la pluma de autores como Carlos Malillos, se perderían para siempre en el olvido.

martes, 17 de abril de 2012

Un "mal de la piedra" : el tiempo


El problema sería algo así como el «mal de la piedra». Uno de esos síntomas que afectan a todo en general y a nada en particular. Se trata de la crisis del tiempo. Cuanto más tiempo pasa, menos tiempo tenemos. El presente es cada vez más omnipresente, y se come a toda velocidad pasado y futuro. Y así se pierde la posibilidad de vivir el tiempo como historia. Esto ocurre de dos formas. 

Por una parte, está el ensanchamiento del presente. El presente, el aquí y el ahora, está constantemente ante nuestros ojos, y vivimos sepultados por una avalancha de información, actividad, acontecimientos, circunstancias cambiantes ... que no nos permiten frenar. Es talla cantidad de información que nos llega sin cesar que difícilmente podemos abarcarla (¡cuánto menos procesada o asimilada ... !). Un ejemplar del dominical del New York Times contiene más información que la que una persona culta del XIX consumía durante toda su vida". El presente urge, exige, fagocita cualquier memoria para ofrecernos nuevos nombres, nuevas historias, nuevos proyectos. Ayer es el pasado. Hace una semana, ¿quién lo recuerda? El problema de la pérdida de memoria es que nos hace más manipulables. En cuanto al futuro, el largo plazo se equipara a la eternidad. ¿Dentro de un año? ¡Largo me lo fiáis ... ! No puedo esperar tanto. 

Por otra parte, está el imperativo de lo inmediato. Favorecido por las nuevas tecnologías, que nos permiten estar en contacto instantáneo por diversos medios, no hay forma de sustraerse al instante. Más conexiones, a mayor velocidad, con mayor capacidad para intercambiar información en flujos enormes. Cierto es que esa capacidad para estar constantemente conectados ha transformado radicalmente -y facilitado- la forma de trabajar y de encontrarse. Pero cierto es también que la línea que separa la liberación de la condena es, en este caso, muy estrecha. «Hoy es Ahora» podría ser un buen eslogan para este tiempo nuestro. La prensa diaria llega tarde si no tiene plataformas en las que contar al instante lo que ocurre. Los dispositivos móviles nos posibilitan -o nos exigen-estar constantemente localizables, disponibles, con la respuesta preparada. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez con el reproche de un interlocutor por tardar varias horas en devolver una llamada? La impaciencia es una nueva enfermedad que se agrava a medida que perdemos la costumbre de esperar. N o tenemos tiempo que perder. 

Las víctimas de este ensanchamiento del presente son el pasado y el futuro. El primero, porque parece condenado al olvido instantáneo. El segundo, porque resulta demasiado intangible como para apostar por él. El corto plazo manda. El medio plazo incordia. El largo plazo apesta. 

Hoy es Ahora
José María Rodríguez Olaizola, sj