Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2015

Un nuevo maestro

Un joven que buscaba un Maestro capaz de encauzarle por el camino de la santidad llegó a un <
- <
La fe del joven discípulo era tan grande que hizo exactamente lo que se le pedía: se dirigió al río y se introdujo en él gritando:
- <>
Y, ante el asombro de éste, el joven cruzó a nado hasta la otra orilla y regresó del mismo modo, sin sufrir el más mínimo daño.
Aquello convenció al guru de que era aún más santo de lo que había imaginado, de modo que decidió hacer a todos sus discípulos una demostración de su poder que acrecentara su fama de santidad. Se metió en el río gritando: «iAlabado sea yo! ¡Alabado sea yo!», y al instante llegaron los cocodrilos y lo devoraron.

miércoles, 15 de julio de 2015

Ojos que no quieren ver

Cuentan que un hombre se perdió en el desierto.

Y mas tarde, refiriendo de su experiencia a sus amigos, les contó cómo, absolutamente desesperado, se había puesto de rodillas y había implorado la ayuda de Dios.

“¿Y respondió Dios a tus plegarias?”, le preguntaron.

“Oh, no. Antes de que El pudiera hacerlo apareció un explorador y me indicó el camino”.

Cuento de Anthony de Mello

sábado, 11 de abril de 2015

El viejo lobo y el león

Un día ví un viejo lobo en la boca de una cueva excavada en la montaña. El pobre animal, apenas si podía moverse. Me preguté entonces ¿Cómo haría el viejo lobo para sobrevivir si no podía salir a buscar alimento?". Y me quedé largo rato mirándolo. Pasado un rato, vi aparecer entre los matorrales a un león que traía un cabrito muerto entre sus fauces, depositarlo junto al lobo, y marcharse en silencio, tal como había llegado.

Entonces me admiré de la sabiduría de Dios, que había puesto a ese león en el camino del lobo herido para que día a día lo alimentase.

Y decidí yo también abandonarme a la misericordia de Dios. Me recosté entonces en la boca de una cueva, confiado en la providencia divina que no tardaría en acercarme alimento. Pero pasaron los días, y nada ocurría. ¡Paciencia!- me dije- ¡Que se haga, Señor tu voluntad!

Días después, ya casi desfallecía de hambre, cuando escuché la voz de Dios que me decía: "¡Insensato! ¿Qué haces ahí tirado esperando que alguien venga a alimentarte? ¡Tú eres un león, no un lobo viejo!"

jueves, 9 de abril de 2015

El problema del sultán

El sultán estaba desesperado por no encontrar un nuevo recaudador.
— ¿No hay ningún hombre honesto en este país que pue­da recaudar los impuestos sin robar dinero? — se lamentó el sultán. Acto seguido llamó a su consejero más sabio y le ex­plicó el problema.
— Anunciad que buscáis un nuevo recaudador. Alteza —dijo el consejero,
— y dejadme a mí el resto.
Se hizo el anuncio y aquella misma tarde la antecámara del palacio estaba llena de gente. Había hombres gordos con trajes elegantes, hombres delgados con trajes elegantes y un hombre con un traje vulgar y usado. Los hombres de los trajes elegantes se rieron de él.
— El sultán, por supuesto, no va a seleccionar a un pobre como su recaudador —dijeron todos.
Por fin entró el sabio consejero.
— El sultán os verá a todos enseguida —dijo—, pero tendréis que pasar de uno en uno por el estrecho corredor que lleva a sus aposentos.
El corredor era oscuro y todos tuvieron que ir palpando con sus manos para encontrar el camino. Por fin, todos se reunieron ante el sultán.
-¿ Qué hago ahora? —susurró el sultán.
—Pedid que bailen todos - dijo el hombre sabio.
Al sultán le pareció extraña aquella medida, pero accedió, y todos los hombres empezaron a bailar.
—Nunca en mi vida he visto unos bailarines tan torpes
—dijo el sultán—. Parece que tienen pies de plomo.
Sólo el hombre pobre pudo saltar mientras bailaba.
—Este hombre es vuestro nuevo recaudador -  dijo el hombre sabio -. Llené el corredor de monedas y joyas y él fue el único que no llenó sus bolsillos con las joyas robadas.
El sultán había encontrado un hombre honrado.

miércoles, 25 de marzo de 2015

El sol viajaba por el cielo

El sol viajaba por el cielo, alegre y glorioso sobre su carro de fuego, lanzando sus rayos en todas las direcciones, a pesar de la rabia de una nube de humor de temporal, que rezongaba: —Despilfarrador, mano rota, regala, regala tus rayos, verás cuántos te van a quedar. En los viñedos cada grano de uva que maduraba sobre los sarmientos robaba un rayo al minuto, o también dos; y no había una brizna de hierba, o araña, o flor, o gota de agua, que no se tomase su parte. 
Deja, deja que todos te despojen: verás cómo te lo agradecerán, cuando no tengas nada más para regalarles. 
El sol continuaba alegremente su viaje, regalando rayos por millones, por miles de millones, sin contarlos.  Solamente al ocaso contó los rayos que le quedaban: y fíjate, no le faltaba ni si quiera uno. 
La nube, de la sorpresa, se disolvió en granizo.  El sol se zambulló alegremente tras el horizonte.
(Gianni Rodari. Cuentos por teléfono)

Hay muchos envidiosos, como la nube de hoy, que sufren cuando los otros son generosos. Señor, que nosotros no envidiemos jamás el bien que hacen los otros, sino que los imitemos con gozo y alegría. Gracias, Señor, por la gente que se da a los demás. Te pedimos ahora por los egoístas y envidiosos, para que también ellos puedan hacerse generosos y disfrutar con el bien. 

lunes, 7 de abril de 2014

Escogí un ángel para ti...

Cuenta una antigua leyenda que a un niño que estaba por nacer, le dijo Dios;
-Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra; pero ¿Cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
-Entre muchos angeles escogí uno para ti, que te estará esperando; él te cuidará.
-Pero dime; aquí en el cielo, no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.
_Tu ángel te cantará, sonreirá todos los días y tu sentirás su amor, y serás feliz.
-Y ¿Cómo entender que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
-Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.
-Y ¿Qué haré cuando quiera hablar contigo?
_Tu ángel te juntará las manitas y te enseñara a rezar.
-He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿Quién me defenderá?
-Tu ángel te defenderá, aún a costa de su propia vida.
-Pero estaré triste porque no te veré más Señor.
-Tu ángel te hablará de Mí y te enseñará el camino para que regreses a mí presencia, aunque Yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso, repetía suavemente:
-Dios mío, si ya me voy dime su nombre, ¿Cómo se llama mi ángel?
-Su nombre no importa, tú solo le dirás: Mamá!!!

viernes, 17 de junio de 2011

Busco a Dios



Busco a Dios



Un joven inquieto se presentó a un sacerdote y le dijo:
-'Busco a Dios'.
El reverendo le echó un sermón, que el joven escuchó con paciencia.
Acabado el sermón, el joven marchó triste en busca del obispo.
-'Busco a Dios', le dijo llorando al obispo.
Monseñor le leyó una pastoral que acababa de publicar
en el boletín de la diócesis y el joven oyó la pastoral con gran cortesía,
pero al acabar la lectura se fue angustiado al papa a pedirle:
-'Busco a Dios'.
Su santidad se dispuso a resumirle su última encíclica,
pero el joven rompió en sollozos sin poder contener la angustia.
-'¿Por qué lloras?', le preguntó el papa totalmente desconcertado.
-'Busco a Dios y me dan palabras'
dijo el joven apenas pudo recuperarse.
Aquella noche, el sacerdote, el obispo y el papa tuvieron un mismo sueño.
Soñaron que morían de sed y que alguien trataba de aliviarles
con un largo discurso sobre el agua.