sábado, 7 de marzo de 2015

24 horas para el Señor

VATICANO, (ACI/EWTN Noticias).- "Dios rico en misericordia”, es el lema de la jornada de oración y confesión “24 horas para el Señor”, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización y convocada por el Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma 2015.

En su mensaje de Cuaresma el Santo Padre llamó a los fieles a combatir la globalización de la indiferencia.

“También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?”, expresó el Papa.

“En primer lugar –invitó-, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración”.

En ese sentido, en su sitio web, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización informó que se ha querido celebrar nuevamente esta iniciativa de “24 horas para el Señor” tras “la gran acogida durante el año 2014”.

En ese sentido, se indicó que el tema que “orientará la reflexión en el 2015 es ‘Dios rico en misericordia’”.

Asimismo, se informó que “el Papa Francisco presidirá una liturgia penitencial en la Basílica de San Pedro, demostrando así que el sacramento de la Reconciliación está en el centro del camino de la Nueva Evangelización en toda la Iglesia”. Además, la iniciativa contará con el hashtag #24horasparaelSeñor.

El año pasado la iniciativa “24 horas para el Señor” se realizó desde las 5pm del viernes 28 al sábado 29 de marzo.

viernes, 6 de marzo de 2015

El poder de un gesto

Un niño, de camino al colegio con su mochila, pensó que le gustaría conocer a Dios.
En un banco del parque se encontró con un anciano que contemplaba las palomas que picoteaban las migajas de pan que él les arrojaba.
El niño se sentó junto a él y se puso a comer su merienda. Al observar que el anciano le miraba le dió uno de sus dulces. Él agradecido lo aceptó y le sonrió. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció entonces uno de sus pastelillos. De nuevo él le sonrió. El niño estaba encantado, y se quedó un buen rato junto a él.
Cuando ya se iba de vuelta a casa, tras dar los primeros pasos, se detuvo, corrió hacia el anciano y le dio un abrazo. Él después de abrazarlo, le dedicó la más grande sonrisa de su vida.
Al llegar el niño llegó a su casa, su madre quedó sorprendida de la cara de felicidad que traía. Entonces le preguntó: -"Hijo, ¿qué has hecho hoy que te encuentro tan feliz?". El niño le contestó:"¡Hoy he merendado con Dios!"... Y antes de que su madre reaccionara, añadió: -"Y ¿sabes? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que nunca he visto!"
Mientras tanto, el anciano, también radiante de felicidad, regresó a su casa. Su hijo se quedó sorprendido de la expresión de paz que reflejaba en su cara, y le preguntó: -"Papá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz?“. El anciano le contestó: -"¡Comí pastelitos de chocolate con Dios, en el parque!" ...
MORALEJA
Con frecuencia, no damos importancia al poder de una sonrisa sincera, de una palabra de aliento, de un gesto solidario, de un oído que escucha, de un cumplido sincero, de un abrazo. Y todos esos detalles tienen el mágico poder de cambiar tu vida o la de los demás.
“El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. 1 Juan 4:16
Alejandro Córdoba

jueves, 5 de marzo de 2015

Actuar desde dentro

Para mucha gente, el centro de su vida es el trabajo. Tiene una verdadera afición al trabajo. Y cuando ya no puede hacer cosas, se siente “nada”. Pero Dios no nos ha hecho para hacer. Claro está que hay que hacer cosas en la vida, pero vivir no es hacer. El trabajo no puede ser el centro de nuestra vida.
El sábado –el Sabat– hay que respetarlo al máximo.
Trabajar sin ambición ni egoísmo no cansa. Cuando se trabaja por el interés propio, el trabajo se vuelve insolidario. La ambición vuelve estéril la vida.
Jesús nos dice que debemos actuar –rezar, dar limosna, servir– desde nuestro interior. Todo cuenta, pero todo armonizado, ensamblado, vivido desde nuestro interior.
No debemos obstaculizar nada ni engancharnos a nada. Por ejemplo: disfrutar sosegadamente de un helado, sin más.
Sólo debemos estar enganchados a nuestro interior: así estamos enganchados a Jesús: “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos”.
No mensurar nada.
Hacer el bien no se nota, no hace ruido. El ruido no hace bien.
“Silencio no es mudez; conlleva todo un comportamiento que hace referencia al sosiego de todas estas dimensiones de nuestra exterioridad”.
“La flor siempre se abre desde dentro. En realidad toda la naturaleza se abre desde dentro, una semilla se tira en tierra y allí se abre, la nube cuando está madura se abre desde dentro y deja caer la lluvia sobre nosotros y la flor cuando madura se abre y nos regala su perfume y fragancia. Y es de dentro de donde viene la fragancia, el perfume del Señor”.
“Si te acercas a la paz, te vuelves paz.
Si te acercas a la luz, te vuelves luz.
Si te acercas al amor, te vuelves amor […].
Esa paz, esa luz, ese amor no son para ti, son para todos”.
“Pero se sabe que lo que más duele es la postura en la vida. Cuando ésta no es justa es la que genera mayor dolor. Este desequilibrio crea el dolor. Si la postura no es coherente, honesta, de servicio, de autenticidad…, crea un profundo malestar y esa división se refleja en nuestro cuerpo. Si hay una postura justa, la vida no duele”(Conversando, 96).
“Cuando el corazón es puro se vuelve pura toda la acción”.
“El huracán extrae su fuerza del centro, y el eje del huracán es calma pero ¡qué energía, qué violencia desarrolla! La aparente inactividad es la fuente de toda la acción. Una acción sin interioridad puede ser bastante superficial”(Sementera, 17).
“El otoño no es tan sólo un asunto de climatología. El otoño es sementera; es paciencia con cierta impaciencia. Es despojo, desapego, transparencia; se caen las hojas y el bosque se vuelve transparente. Cuando se caen las palabras, cuando se detienen los deseos, cuando cesan las expectativas, el alma se vuelve trasparente de la trasparencia que la habita.
El otoño todo es adentro. La primavera todo es afuera.
El silencio, una estación recatada, austera. La primavera, una exhibición espectacular, un inmenso grito de la naturaleza.
En primavera la tierra huye de su oscuridad y se abre precipitadamente al sol, al día.
Aprende primero a ser otoño. Después serás primavera” (Cosecha, 50).
“Este saber estar con los demás, nos conducirá para estar al cuidado de que nadie, a nuestro lado, se sienta marginado. Aunque sea una presencia silenciosa. La presencia de un corazón liberado engendra una liberación de los demás. Si en nuestro corazón hay una luz, esa luz será la que ilumine a otros, sin que casi nos demos cuenta.
En verdad, todo esto nos supone estar asentado en el fondo de sí mismo. Cuando uno descansa en la plenitud del Dios que nos habita, puede dedicarse a los otros” (Sementera, 99).
“Vives porque otro se dedica enteramente a ti. Deja que esta verdad te inunde de gozo divino. Puede que esta conciencia te lleve un día a dedicarte a los demás, enteramente, sin buscar nada” (Alcoba, 247-248).
“El silencio es una soledad en comunión y nos vuelve solidarios con todos” (Conversando, 65).
“El hermetismo nos cierra a todo lo bueno, nos pone de espaldas a la vida. En el silencio no estamos de espaldas sino acogientes. Toda nuestra existencia se vuelve porosa, casi hasta el cuerpo” (Posada, 64).
“De Dios no hay demostradores sino testigos, testigos de lo Absoluto, testigos de ese otro mundo” (Desde, 41).
“Sé la luz que eres por dentro.
Sé la paz que eres por dentro.
Sé la bondad que eres por dentro.
Sé el amor que eres por dentro” (Alcoba, 198).

miércoles, 4 de marzo de 2015

Jesús, ¿qué dices cuando callas?

Cuando callo lo que digo es “que te quiero”,
que mi amor te ama en silencio,
como en silencio muere el grano para darse por entero.

Cuando callo lo que digo es “dame tiempo”,
el tiempo necesario para poner sobre tu rostro un beso nuevo.

Cuando callo lo que digo es “que te espero”,
que siempre te he esperado, aunque tú,
no siempre aquí hayas vuelto.

Cuando callo lo que digo es “que me cuentes
lo que vives y sin miedo”;
pues cuando tímido me dices:
“¿Señor, no sé en verdad cómo comienzo?”,
Yo ya he empezado a leer en tu secreto.

Cuando callo lo que digo es “te respeto”,
pues siendo el que todo lo hizo y aún más puedo,
para hacerlo ahora en ti, necesito tu “sí, quiero”.

Cuando callo lo que digo es “que de ti estoy sediento”;
de regalarte la verdad que dé tu alumbramiento.
¡Quiero llenarte de Vida, y sabes que no miento!

Cuando callo lo que digo es “¡escuchemos!”,
el soplo del Espíritu ya va a levantar vuelo
y en él se eleva tu gemido: “¡Papá, sin Ti, no puedo!”

Jesús, afíname el oído
para escuchar lo que tu amor por mí está haciendo,
de modo que no tenga que pedirte que me hables
¡cuándo tanto me dice tu silencio!

P Javier Albisu SJ

martes, 3 de marzo de 2015

REUNIÓN INTEREQUIPOS SALAMANCA

El pasado sábado día 28 de febrero nos desplazamos, junto a los Responsables del Sector, María y Ángel, a Salamanca para compartir con los equipistas de aquella ciudad la Reunión Interequipos anual que se celebra es este Sector de Palencia y Salamanca.

Allí fuimos acogidos con el peculiar cariño y amistad que caracteriza a los equipos salmantinos y que siempre nos han hecho sentir estar "como en casa". A las cinco y media de la tarde una veintena de personas iniciábamos la  reunión interequipos coordinada, con su característico buen hacer y decir de la asesora espiritual ("consiliaria") del Equipo 3 de Salamanca, Mª Inés Cruz Maillo,

Para el desarrollo de la reunión seguimos el esquema preparado por el Sector y tras una breve y bella introducción de Inés, fuimos desgranando la oración que a cada uno le salía del corazón y fueron unos momentos muy intensos de acción de gracias y de peticiones de los unos por lo otros y por los demás.

En el tema hubo muchas aportaciones muy interesantes que, seguramente, nos hicieron reflexionar muy profundamente sobre los temas sugeridos y a todos nos enriquecieron.

Tras finalizar la reunión con el rezo del Magnificat, compartimos, en un clima de amistad y cariño mutuos, un cafetito y regresamos a Palencia con la satisfacción de haber vivido una reunión muy agradable y fructífera en un típico y envidiable ambiente ENS.

Gracias Equipos de Salamanca por vuestra acogida, amistad y cariño.

J. y C. 


lunes, 2 de marzo de 2015

Harto de 'cuaresmas' lastimeras


¡Basta de rechazar el regalo de la vida! 
de vivir sin enterarnos, de dejar correr el tiempo,
de acoger sorpresas con la cara de siempre,
de mirar sin mirar,
¡de escuchar mal lo bueno y poner oídos a lo malo!
¡Basta de propósitos absurdos,
de retos artificiales,
de calendarios improvisados,
de dirigir con papel y boli los sentimientos!
¡Basta de sorderas!
¡Dios nos habla al corazón, nos alegra la vida, nos hace felices!
¡Que se note! ¡Quítate las capas, el Carnaval ya terminó!

pastoral s.j.

domingo, 1 de marzo de 2015

EL EVANGELIO DE HOY


No confundir a nadie con Jesús


Según el evangelista, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, los lleva aparte a una montaña, y allí «se transfigura delante de ellos». Son los tres discípulos que, al parecer, ofrecen mayor resistencia a Jesús cuando les habla de su destino doloroso de crucifixión. Pedro ha intentado incluso quitarle de la cabeza esas ideas absurdas. Los hermanos Santiago y Juan le andan pidiendo los primeros puestos en el reino del Mesías. Ante ellos precisamente se transfigurará Jesús. Lo necesitan más que nadie.
La escena, recreada con diversos recursos simbólicos, es grandiosa. Jesús se les presenta «revestido» de la gloria del mismo Dios. Al mismo tiempo, Elías y Moisés, que según la tradición, han sido arrebatados a la muerte y viven junto a Dios, aparecen conversando con él. Todo invita a intuir la condición divina de Jesús, crucificado por sus adversarios, pero resucitado por Dios.
Pedro reacciona con toda espontaneidad: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No ha entendido nada. Por una parte, pone a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a Elías y Moisés: a cada uno su tienda. Por otra parte, se sigue resistiendo a la dureza del camino de Jesús; lo quiere retener en la gloria del Tabor, lejos de la pasión y la cruz del Calvario.
Dios mismo le va a corregir de manera solemne: «Este es mi Hijo amado». No hay que confundirlo con nadie. «Escuchadle a él», incluso cuando os habla de un camino de cruz, que termina en resurrección.
Solo Jesús irradia luz. Todos los demás, profetas y maestros, teólogos y jerarcas, doctores y predicadores, tenemos el rostro apagado. No hemos de confundir a nadie con Jesús. Solo él es el Hijo amado. Su Palabra es la única que hemos de escuchar. Las demás nos han de llevar a él.
Y hemos de escucharla también hoy, cuando nos habla de «cargar la cruz» de estos tiempos. El éxito nos hace daño a los cristianos. Nos ha llevado incluso a pensar que era posible una Iglesia fiel a Jesús y a su proyecto del reino, sin conflictos, sin rechazo y sin cruz. Hoy se nos ofrecen más posibilidades de vivir como cristianos «crucificados». Nos hará bien. Nos ayudará a recuperar nuestra identidad cristiana.
José Antonio Pagola
2 Cuaresma - B
(Marcos 9,2-10)
01 de marzo 2015