sábado, 28 de mayo de 2016

Corregir al que yerra (II)

Qué difícil resulta "decirnos las cosas". Tanto personal como profesionalmente, decirle a otra persona lo que se piensa de ella, incluso si es por su bien, es de las cosas más complicadas que hay. De hecho, hay a veces situaciones absurdas que claman al cielo en las que "todo el mundo" ve algo de una persona, y parece que "nadie se atreve", o que "a ver quién le dice algo". Entonces, nos debatimos entre decírselo directamente, hacérselo ver sutilmente, o quedarnos callados, porque "total, qué más da". 
Pues no da igual. Uno de los fundamentos que hay que tener en cuenta para animarse a corregir al otro tiene que ver con la salvación. ¿Qué papel juegan los demás? ¿Nos salvamos juntos o solos? La respuesta es doble: nos salvamos solos, sí, pero también con los demás. Por tanto, lo que hagan los demás, no sólo es importante para el otro, sino para todos. De alguna manera, somos responsables de cómo vivan los demás. No somos los últimos responsables, pero en la medida en que esté en nuestra mano, tenemos que responder a esa llamada. Esto es importante tenerlo en cuenta en una época en la que el individualismo es fuerte, y parece que mientras que no nos afecte lo que hagan los demás, es como si no fuera con nosotros. 
Y claro que va con nosotros. Va con nosotros porque estamos llamados a vivir desde la Verdad. Y una vez que se conoce la Verdad, no se puede esconder o guardar para sí. ¿Eso significa que uno está en posesión de la Verdad y el otro no? Ir por la vida creyéndose que sí es terrible. Pero todos estamos en búsqueda, y reconozcámoslo: hay personas con más experiencia que nosotros que pueden ayudarnos a crecer. Aceptar esto requiere humildad. 

¿Y cómo se hace? La única manera es corregir desde el amor. La Verdad dicha sin amor es una canallada. El amor nos hace querer sacar al otro del error en el que se encuentra. Eso es la auténtica misericordia: mirar la miseria del otro con el corazón, para intentar erradicarla. En otras palabras, amar al pecador y aborrercer el pecado. Y aunque lo hagamos con todo el amor del mundo, puede ocurrir que la otra persona se moleste. La Verdad y el amor deben ir, por tanto, conectados con la libertad. Libre para ser valientes, mirar al otro con amor, corregirle y asumir las consecuencias. 

viernes, 27 de mayo de 2016

Corregir al que yerra

Se pueden cometer muchos tipos de errores. Y se puede corregir también de muchas maneras. A todos nos suena la cita de Mateo que habla de la corrección fraterna, y que comienza: “Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas."
Leo la cita despacio, recuerdo momentos de mi vida en los cuáles corregí o me han corregido, me detengo en tantos ejemplos, y me pregunto cómo quiere Dios que yo corrija a otro. Es más, pienso si Dios hablaría de error o de pecado como yo lo hago. Puede que simplemente Él fuese en ocasiones más benévolo que yo y que sea entonces su espíritu quien pueda ayudarme a buscar luz en este tema, quien me anima a no usar el boli rojo para llenar de tachones el folio del otro.
Repréndelo a solas, dice, porque corregir es un acto de intimidad, de humildad, de confianza, de ayuda sincera. Y se da el encuentro profundo y verdadero al poner el centro en el otro más que en uno mismo; al quererle bien, al ponerme en su lugar. Hasta aquí, no parece del todo fácil.
La cita continúa: "Si te hace caso, has salvado a tu hermano."
Y es que corregir tiene ese poder, el de salvar. Pero no de cualquier forma. La cuestión no es si el hermano hace caso, creo yo. Sino si yo soy capaz de acercarme al otro y practicar esa manera de mirar de Dios, si consigo distanciarme de ese modo que tiene de hablar mi propio ego, si logro no cuestionar desde mi enfado sino desde la bendición al otro.

¿Desde dónde? y ¿para qué?, dicen algunos. No para sentirnos salvadores últimos de la gente que nos rodea, no para creernos superiores a nadie; al contrario, para sentirnos más hermanos, y para sostenernos unos a otros desde lo más débil de cada uno.

jueves, 26 de mayo de 2016

Enseñar al que no sabe

Como san Pablo en su Carta a los Corintios, puedo afirmar: "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño". 
A lo largo de la vida son muchas las enseñanzas que he recibido. Tantas cosas por las que dar gracias:
Doy gracias a todos aquellos que a lo largo de la vida me han enseñado que no somos sin los demás, que tener en cuenta al otro es esencial en la educación.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que me enseñaron que caminar descalzo me conecta a la tierra, me conecta a la vida, me ayuda a reconocer los lugares como sagrados.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que me enseñaron que la vida no es un lugar de competición, sino que es un lugar para compartir lo que somos.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que me enseñaron que dar sin recibir nada a cambio es la mayor respuesta de amor que se puede dar.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que me enseñaron que el cuerpo es templo, es lugar sagrado, y hay que cuidarlo y respetarlo.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que me presentaron a Jesús. Que se convierte en mi pasión, mi amor, mi vida.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que arriesgan, sin miedo, confiando. Son maestros para aquellos que pretendemos tenerlo todo atado, controlado.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que me mostraron que la verdadera amistad brota al tocar el costado del Señor, al tocar la herida, la debilidad, al desprendernos de caretas y mostrarnos tal cual somos, sin miedo.
Doy gracias al Dios de la vida por aquellos que me enseñan que el éxito no se mide por los títulos, el reconocimiento o el dinero, sino por la capacidad de entrega y desprendimiento.
Doy gracias, porque los últimos, los que viven en las periferias, los que la sociedad deja fuera… se convierten en maestros de vida, me enseñaron lo qué es el amor, la gratuidad, la amistad sin reservas. Ellos han sido misericordiosos conmigo, pacientes, y el Señor se hace presente en mi vida a través de ellos.

Ojalá se nos conceda el don de seguir siendo como niños, para estar atentos y poder sorprendernos cuando los que pensamos que no pueden enseñarnos nada son los verdaderos maestros de vida.

Ojalá no vivamos distraídos para, así,  apreciar y agradecer que es el propio Dios el que nos acompaña a lo largo de eta vida como compañero de “Emaús”.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Perdonar las ofensas

Es curioso cómo algunas acciones nos llaman poderosamente la atención. Poseen como "un no sé qué" que las convierte en hermosas, sobre todo, cuando resplandecen en medio de la dificultad. La película "La vida es bella", por ejemplo, nos lo muestra bien: vivir desde el corazón puede superar el horror que la acecha. Y también Jesús, cuando en la cruz abre la puerta a la grandeza de un perdón que parecía humanamente imposible, pero que Él hizo posible. Ése es el perdón al que Jesús nos llama, el que resplandece en medio de la dificultad.
El perdón siempre cuesta, aunque unas veces más que otras. Cuando me hieren y el otro es consciente, la situación es clara y la reconciliación podrá depender del dolor que sienta.
Pero cuando la otra persona no lo es, o su simple manera de actuar produce dolor en mí  el perdón se complica. Sin embargo, como vemos, belleza y dificultad están llamadas a entenderse.

Perdonar comparte frontera con verbos como aceptar, integrar y amar sin condiciones. Y esto cuesta puesto que las resistencias a perdonar vienen a veces de no aceptar a las otras personas como son, de juzgarlas y exigirles según nuestros propios esquemas.

Pero éste no es el estilo de Jesús. Él mira con cariño cuando se encuentra con alguien, antes incluso de conocer su historia; se conmueve al descubrir la fragilidad del corazón y dice sin  reservas vete y no peques más.

¿Es posible esta manera de mirar, sentir y actuar? El joven rico se volvió entristecido y no accedió a lo que Jesús le invitaba. ¿Por eso Jesús dejó de quererle? ¿O a lo mejor, por eso, aumentaría su amor hacia él? Pero, ¿se puede querer por compasión? ¿O la clave será querer con compasión?

Quizás en lugar de girarnos tras las heridas e intentar olvidarnos, perdonar al modo de Jesús pida girarnos hacia ellas y cambiar la mirada justiciera por la gratuidad del que ama y acepta. 

martes, 24 de mayo de 2016

Dame tu fuerza


Padre,
haz que mis ojos vean lo que Tú ves.
Haz que mis oídos oigan el estruendo de tu voz
en las ondas de lo creado.
Haz que mi hablar sea un baño de palabras de néctar
que se viertan sobre gente que está presa de amargura.
Haz que mis labios sólo canten los cantos de tu amor y tu alegría.

Padre amado,
realiza por medio de mí la obra de la verdad.
Ten mis manos ocupadas en servir a todas las personas.
Haz que mi voz esparza de continuo
semillas de amor para Ti
en esta tierra en que la gente te busca.
Haz que mis pies avancen siempre
por el camino de la justicia.
Guíame de mi ignorancia a tu luz.

Padre, mueve mi corazón
y hazme sentir simpatía por todas las criaturas vivientes.
Que tu Palabra sea el Maestro de la mía.
Piensa con mis pensamientos,
porque mis pensamientos son tus pensamientos,
mi mano es tu mano,
mis pies son tus pies,
mi vida es tu fuerza
para luchar por la justicia, social y personal.

·         Paramahansa Yoganada

lunes, 23 de mayo de 2016

4º MATRIMONIO ENS Y MISERICORDIA. Bailando bajo la lluvia y el sol


Retiro Anual, por el P. Miguel de la Mata (II) –continuación-

4ª nube: a pesar de todo, habrá que conservar, y siempre, alegría en el cansancio y paciencia cuando las cosas no salen como nos gustaría.
Es otro arco iris: el de “fertilizarnos”: somos como la tierra, si no la echamos un poco de abono de vez en cuando, si no la fertilizamos, ahí no crece nada. Tenemos que fertilizar nuestro jardín interior, o sea, lo que vivimos por dentro sobre todo: eso supone pasar de la superficialidad a la profundidad: ¡qué superficiales somos a la hora de analizar, valorar, estudiar lo que está sucediendo a nuestro alrededor!. Pasar a la profundidad facilita nuestra contemplación, nuestra capacidad de escuchar la Palabra. En la superficie hay mucho más ruido que en la profundidad. Eso también supone “comunión de vida y proyecto, con el Movimiento y con su carisma”, porque esas son nuestras raíces… y tenemos que ir a la raíz de lo que somos. Y vivido como carisma: yo no me “apunto” a los Equipos: recibo el carisma de pertenecer a los Equipos, donde recibo algo para construir Iglesia. Hay que profundizar constantemente en esto.
Primer testimonio que podemos hacer en ese “ser fertilizados” es vivir la vocación matrimonial con corazón alegre. Es una gozada ver a gente mayor, que llevan tantísimos años casados, que transmiten una gran alegría… ¡esto sí que vale!
Relacionado con la paciencia está aquello de que Dios no tiene prisa, nosotros sí. Dios no valora el número de talentos, valora la capacidad de entrega de esos talentos: lo único que no quiere es que nos los guardemos por miedo.

5ª nube: vendrán nuevos olores, junto a malos sabores, y, vendrán nuevas canciones, mareas, tentaciones, … traerán los deshechos de un sueño… y nuevos alivios. Es la nube de la eficacia: queremos ser eficaces, porque somos hijos de nuestro tiempo… y manan los resultados de lo que hacemos. ¡Ay! Los jóvenes, los jóvenes… Y nosotros somos…. No podemos zafarnos de la exigencia del contexto, y el contexto busca  la eficacia, busca resultados…
Nuestro compromiso sólo prepara, promueve, sostiene… la libertad. Nadie nos ha dicho  que tengamos que alcanzar no sé qué resultados: esto no es una empresa. Nosotros tenemos que actuar siempre desde la gratuidad: dar sin esperar nada a cambio: el maestro que tenemos en esto, ya lo sabemos, es Dios, es Jesús. Y nosotros somos discípulos del ineficaz Jesús de Nazareth: ineficaz desde esa perspectiva: por eso tenemos que vencer la lógica del rendimiento. Jesús eligió ser débil: fue su opción, porque Jesús, siendo Dios, podía haber cambiado la  realidad a golpe de milagro brutal: ¡me cargo a todos los judíos malos! ¡hale!...¡y también a los romanos!... pues no, …alguna razón tendrá. Por eso es muy importante entrar en la estrategia de las opciones… ¿qué es lo más urgente? … ¿qué es lo que nosotros, de verdad, podemos aportar?... No tenemos que estar en  todos los ámbitos seguramente, pero sí hay algo que nos corresponde mucho más, por carisma: todo el ámbito de la pastoral matrimonial, amplia,… es lo mejor que nosotros podemos trabajar.
Además, es muy importante el ejercicio del discernimiento: tarea fundamental en la vida de la Iglesia: hay … michas preguntas,… intentar responderlas…JUNTOS. El discernimiento tiene mucho de personal, pero cuando nosotros pertenecemos a un Equipo, a una fraternidad, eso se hace juntos. Tenemos que discernir y comentar lo que consideremos más urgente y más esencial, para vencer la nube de la eficacia, que hace llover, y mucho.

6ª nube: Vendrán tranquilidades, otras…correremos algunos riesgos, … asumiremos llaves, que abran con un precio… que, a veces es alto; pero, al final, todo lo que hacemos , parece que nos trae disgustos, y … nuevos peligros.
Es la nube de la conflictividad, que siempre está ahí,… pero que se disipa con el sol de estas cosas que siguen… En la Iglesia, parece que hemos renunciado a la dimensión de la “paternidad-maternidad espiritual”, muy presenta en la Iglesia de los primeros siglos. Es esa disposición a acompañar a otro, pero no porque yo sea más listo que él, no; yo puedo acompañar, primero porque te quiero, y segundo, porque el mismo camino que tú vas a recorrer, lo he recorrido un poquito antes, y ya sé dónde están los baches, las piedras… las cosas que hacen tropezar; y esa “paternidad-maternidad espiritual” ayuda a superar esos conflictos.
Es también muy importante en la Iglesia el carisma de la “animación”: animar, mover, inquietar, despertar nuevas inquietudes… y eso lo pueden hacer quienes ya han hecho camino. Expresión de Bonhoeffer : “El Evangelio es gratuito pero no barato: cuesta. Cuando se ama, todo se perdona, pero no todo se admite, y por eso surgen los conflictos…, conflictos que están ahí, y forman parte de la vida cristiana”. Las comunidades cristianas no son las que no quieren conflictos, sino las que suelen abordar conflictos con caridad; pero lo que hacemos es evadirnos de los conflictos, y así no funciona esto.  
Ser padres-madres significa, ante todo, edificar la comunión, y entregarse para que el otro crezca, dando lo mejor de uno mismo. Esto supone querer gestualmente al Equipo, y a las personas destinatarias de nuestra misión: es esa “ternura” de antes.

7ª nube: Y allí … seremos más fuertes dejándonos llover… y allí seremos más fuertes, dejándonos caer… porque nuestra fuerza es asumir la debilidad, porque allí está alguien que nos sostiene.
El arco iris es la “debilidad asumida”: Jesús elige ser débil: es una opción de vida; elige hablar el lenguaje de la debilidad ¿por qué añoramos tanto el poder y la influencia? Esto no es muy evangélico, ciertamente. Dios es fuerte, y elige ser débil ¿por qué nosotros preferimos ser fuertes?
Ese arco iris supone reconocer que la debilidad es nuestro principal testimonio: somos débiles, somos pequeños, somos pobres, pero amamos; tenemos que aprender  a llamar las cosas y las situaciones por su nombre: es el signo de la debilidad asumida, es reconocer la realidad, … esto es lo que hay… ¿estamos mal? Sí, pero no pasa nada…¡vamos a ver qué podemos hacer!
Ante la sensibilidad por la naturaleza y por la ecología, nosotros, por respeto a algo que hemos recibido de Dios, tenemos que trabajar siempre y en la media de lo posible, desde la austeridad, la sencillez, desde el respeto a la creación, ….y eso sería ideal que fuera un estilo que nos acompañase en nuestra vida y en nuestras actividades… es también un testimonio. Esto suena, viviendo en la lógica del pequeño “resto” que es el paradigma de la debilidad: el “resto”, pero con una fuerza vital tremenda, y también hablar el “lenguaje de la ternura”, que es el que pueden hablar los que, por opción, se han hecho débiles, ya que los fuertes difícilmente hablan ese lenguaje,… harán concesiones, pero eso es otro cosa.

8ª nube: “Saber reconocer colores en los charcos, y… humor … como un milagro”
Nos hace falta sentido del humor, …reírnos de nosotros mismos … que es muy saludable.
Es el arco iris de la “mirada limpia que ve colores hasta en los charcos”. Hablamos de “lecturas creyentes” de la realidad, ver la realidad con fe, ya que siempre hay posibilidades, porque lo bueno y lo malo coexisten, mezclados. En ese sentido, no todo es bueno ni todo es malo: hay mucho malo y mucho bueno: están mezclados. Acordaos  de la parábola del trigo y la cizaña. Nosotros inmediatamente clasificamos: ¡Uy! Esto no! El que no piensa como nosotros, nos parece nuestro enemigo: ¿Dónde está escrito esto? Lo bueno y lo malo coexisten mezclados: por eso, juntos, tenemos que aprender a convivir, con todas las nubes que hay en nuestra existencia, reconociendo los pequeños claros, algunas veces, y otras, no tan pequeños.
La realidad, por dura que nos parezca, es como es, y lo nuestro, en principio es dejarla que sea como es; pero el problema es que, nosotros nos oponemos a que la realidad sea como es, como no nos gusta, pero es que así es imposible. Los primero que tenemos que hacer para hacer una lectura creyente de la realidad es esto: no enfadarnos con la realidad porque nosotros inmediatamente, como buenos modernos o postmodernos intentamos cambiar lo que no nos gusta, y el proceso es justo a la inversa: la realidad nos tiene que cambiar a nosotros, y no al revés. Después de que la realidad nos cambie a nosotros, entonces podemos tomar alguna decisión para mejorar la realidad; pero si vamos  a cambiarla de entrada, pues acabaremos siendo personas que cambian  la realidad, pero a lo bestia, y así no cambia nada. De hecho, en el mundo, las grandes revoluciones ¿han cambiado algo? no, al final no, porque no han cambiado el corazón de las personas, han cambiado las estructuras, a precio, a veces, de mucha sangre. El único que realmente ha cambiado el corazón de las personas, y ha sido un cambio lentísimo, ha sido Jesús.
Y lo bueno, lo mejor, es vivir la alegría de sentirnos amados: Dios cuenta con nosotros, pues eso es motivo de alegría, y mucho humor … para relativizar el mundo de hoy.
Y como mensaje final, recordad esto: somos de lluvia, cuando llueve, y ahí estamos, y somos de sol: todos nosotros somos invitados a bailar la música de Dios, es decir, a celebrar la realidad, a celebrar la vida, que no quiere decir, cambiarla; quiere decir que lo que vivimos, lo vivimos desde la experiencia de Dios. Y eso nos ayuda a percibir las cosas de otra manera: en primer lugar, con esperanza.
Equipistas, … somos de lluvia, somos de sol, y nuestra vocación es pintar el cielo de otro color, … que es lo que intentamos hacer. ¡Que así sea!

                                                                       Fernando

domingo, 22 de mayo de 2016

"ABRIRNOS AL MISTERIO DE DIOS


  
A lo largo de los siglos, los teólogos han realizado un gran esfuerzo por acercarse al misterio de Dios formulando con diferentes construcciones conceptuales las relaciones que vinculan y diferencian a las personas divinas en el seno de la Trinidad. Esfuerzo, sin duda, legítimo, nacido del amor y el deseo de Dios.

Jesús, sin embargo, no sigue ese camino. Desde su propia experiencia de Dios, invita a sus seguidores a relacionarse de manera confiada con Dios Padre, a seguir fielmente sus pasos de Hijo de Dios encarnado, y a dejarnos guiar y alentar por el Espíritu Santo. Nos enseña así a abrirnos al misterio santo de Dios.

Antes que nada, Jesús invita a sus seguidores a vivir como hijos e hijas de un Dios cercano, bueno y entrañable, al que todos podemos invocar como Padre querido. Lo que caracteriza a este Padre no es su poder y su fuerza, sino su bondad y su compasión infinita. Nadie está solo. Todos tenemos un Dios Padre que nos comprende, nos quiere y nos perdona como nadie.

Jesús nos descubre que este Padre tiene un proyecto nacido de su corazón: construir con todos sus hijos e hijas un mundo más humano y fraterno, más justo y solidario. Jesús lo llama "reino de Dios" e invita a todos a entrar en ese proyecto del Padre buscando una vida más justa y digna para todos empezando por sus hijos más pobres, indefensos y necesitados.

Al mismo tiempo, Jesús invita a sus seguidores a que confíen también en él: "No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí". Él es el Hijo de Dios, imagen viva de su Padre. Sus palabras y sus gestos nos descubren cómo nos quiere el Padre de todos. Por eso, invita a todos a seguirlo. Él nos enseñará a vivir con confianza y docilidad al servicio del proyecto del Padre.

Con su grupo de seguidores, Jesús quiere formar una familia nueva donde todos busquen "cumplir la voluntad del Padre". Ésta es la herencia que quiere dejar en la tierra: un movimiento de hermanos y hermanas al servicio de los más pequeños y desvalidos. Esa familia será símbolo y germen del nuevo mundo querido por el Padre.

Para esto necesitan acoger al Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús: "Vosotros recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros y así seréis mis testigos"Éste Espíritu es el amor de Dios, el aliento que comparten el Padre y su Hijo Jesús, la fuerza, el impulso y la energía vital que hará de los seguidores de Jesús sus testigos y colaboradores al servicio del gran proyecto de la Trinidad santa."