domingo, 12 de octubre de 2014

EL EVANGELIO DE HOY

Invitación


Jesús conocía muy bien cómo disfrutaban los campesinos de Galilea en las bodas que se celebraban en las aldeas. Sin duda, él mismo tomó parte en más de una. ¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a una boda y poder sentarse con los vecinos a compartir juntos un banquete de bodas?
Este recuerdo vivido desde niño le ayudó en algún momento a comunicar su experiencia de Dios de una manera nueva y sorprendente. Según Jesús, Dios está preparando un banquete final para todos sus hijos pues a todos los quiere ver sentados, junto a él, disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.
Podemos decir que Jesús entendió su vida entera como una gran invitación a una fiesta final en nombre de Dios. Por eso, Jesús no impone nada a la fuerza, no presiona a nadie. Anuncia la Buena Noticia de Dios, despierta la confianza en el Padre, enciende en los corazones la esperanza. A todos les ha de llegar su invitación.
¿Qué ha sido de esta invitación de Dios? ¿Quién la anuncia? ¿Quién la escucha? ¿Dónde se habla en la Iglesia de esta fiesta final? Satisfechos con nuestro bienestar, sordos a lo que no sea nuestros intereses inmediatos, nos parece que ya no necesitamos de Dios¿Nos acostumbraremos poco a poco a vivir sin necesidad de alimentar una esperanza última?
Jesús era realista. Sabía que la invitación de Dios puede ser rechazada. En la parábola de “los invitados a la boda” se habla de diversas reacciones de los invitados. Unos rechazan la invitación de manera consciente y rotunda: “no quisieron ir. Otros responden con absoluta indiferencia: “no hicieron caso”. Les importan más sus tierras y negocios.
Pero, según la parábola, Dios no se desalienta. Por encima de todo, habrá una fiesta final. El deseo de Dios es que la sala del banquete se llene de invitados. Por eso, hay que ir a “los cruces de los caminos”, por donde caminan tantas gentes errantes, que viven sin esperanza y sin futuro. La Iglesia ha de seguir anunciando con fe y alegría la invitación de Dios proclamada en el Evangelio de Jesús.
El papa Francisco está preocupado por una predicación que se obsesiona “por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”. El mayor peligro está según él en que ya “no será propiamente el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas. El mensaje correrá el riesgo de perder su frescura y dejará de tener olor a Evangelio”.
José Antonio Pagola
12 de octubre de 2014
28 Tiempo ordinario
Mateo 22, 1-14

viernes, 10 de octubre de 2014

Quiero lo que no tengo y lo que tengo no lo quiero

La realidad, tu realidad, mi realidad, la realidad social es lo que es.
No te empeñes en añorar un pasado que ya pasó y no volverá. Ni en creer que tu realidad es lo que tú sueñas que sea.
Es en esa realidad, con sus luces y sus sombras, donde debes vivir e implicarte. Dar sentido a tu vida desde una espiritualidad que humaniza y enriquece todo aquello que se cruza en tu camino.
Te lo diré, también, a través de una poesía de R. Tagore:
Como corre la gacela, embriagada en su propio perfume, hacia la sombra del bosque, así corro yo.
Pierdo mi camino, yerro; busco aquello que no puedo encontrar; encuentro aquello que no busco.
Se levanta en mi corazón la imagen de mi deseo, y la veo danzar ante mis ojos.
La centelleante visión asciende.
Intento atraparla, pero se escapa y me deja extraviado.
Busco aquello que no puedo encontrar; encuentro aquello que no busco.
Alejandro Córdoba

jueves, 9 de octubre de 2014

No entregues tu alma a la tristeza

No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti mismo con tus cavilaciones. La alegría de corazón es la vida del hombre, el regocijo del varón, prolongación de sus días. Engaña a tu alma y consuela a tu corazón, echa lejos de ti la tristeza; que ella ya perdió a muchos, y no hay utilidad en la tristeza. Envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes de tiempo. Un corazón radiante viene bien en las comidas, atiende a lo que come. 

Eclesiástico 30:21

miércoles, 8 de octubre de 2014

Regala sonrisas

Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido.
Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche.
Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro.
Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado.
Toma una valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar.
Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla.
Toma la esperanza y vive en su luz. Toma la bondad y dónala a quien no sabe donar. Descubre el amor, y hazlo conocer al mundo.

Mahatma Gandhi

martes, 7 de octubre de 2014

Diez claves para la felicidad según el Papa Francisco

Por Pablo Calvo, periodista del diario «Clarín», de Buenos Aires (Argentina) (El 7 de julio el Papa recibió a ocho compatriotas suyos argentinos. Uno de ellos era el periodista Pablo Calvo, quien preguntó a Francisco: «Usted es técnico químico, además de Papa, cuál es la fórmula de la felicidad». El Santo Padre se rió con ganas y le ofreció un decálogo de claves y hasta «recetas»… Pablo Calvo, con pensamientos y frases literales del Santo Padre, elaboró los diez puntos, que su periódico bonaerense «Clarín», en su revista dominical «Viva», publicó el domingo 27 de julio de 2014. Son estos).

1.- Vive y deja vivir. «Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: “Anda adelante y deja que la gente vaya adelante”. Vive y deja vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad».

2.- Date a los demás. «Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe».

3.- Moverse respetuosamente. «En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Guiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de su pueblo. Y un pueblo que no cuida a su ancianos no tiene futuro».

4.- Compartir los domingos con la familia. «El otro día, en Campobasso, fue a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. Es domingo es para la familia».

5.- Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo. «Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te da la llevar el pan a casa».

6.- Jugar con los chicos. «El consumismo nos lleva a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: “¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?” Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando los hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo».

7.- Cuidar la naturaleza. «Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos».

8.- Olvidarse rápido de lo negativo. «La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano».

9.- Respetar al que piensa distinto. «Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: “Yo dialogo contigo para convencerte”, no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo».

10.- Buscar activamente la paz. «Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa».

lunes, 6 de octubre de 2014

Deseos

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es, sepas ser sin desesperar. Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro. 
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros. 
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada. Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío", sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno de tus defectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable. 
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

Víctor Hugo (escrito en el siglo XIX)