jueves, 3 de abril de 2014

Francisco anima a los fieles a "eliminar los comportamientos que no son cristianos"

“A veces, como los Doctores de la Ley, juzgamos a los demás, incluso al Señor”


El Papa pone el acento en el ciego que recupera la vista y recibe la luz de la fe

 ¿Cómo es nuestro corazón? ¿Tengo un corazón abierto, o un corazón cerrado? ¿Abierto o cerrado hacia Dios, hacia el prójimo?
San Pedro, abarrotada
·         La mirada de los ojos de Jesús limpia cualquier rastro de ceguera y de oscuridad. Una plaza de San Pedro de nuevo abarrotada, y con un cielo azul sin nubes acogió el Angelus del Papa. Desde el balcón, Francisco alertó de los "presuntos videntes" que se han visto llenos de oscuridad, frente a los ciegos que, reconociendo a Jesús, recobran la vista y siguen el camino hacia la luz.
"El Evangelio de hoy nos presenta elepisodio del ciego de nacimiento, al que Jesús da la vista. El largo relato se abre con un ciego que comienza a ver, y se cierra con dos presuntos videntes que siguen siendo ciegos de alma", apuntó el Papa, quien destacó cómo Juan no hace hincapié en el milagro en sí, sino en las consecuencias de éste.
"Muchas veces una obra de caridad suscita discusiones, porque hay quienes no quieren ver la verdad. Juan quiere atraer la atención sobre lo que sucede en estos días también, cuando se hace una obra buena", indicó Bergoglio.
Así, "el ciego curado primero es interrogado por la multitud asombrada. Han visto el milagro y le preguntan. Después, por los Doctores de la Ley, que también interrogan a sus padres. Al final, el ciego curado llega a la fe. Esta es la mayor gracia que le hace Jesús: no sólo ver, sino verle a él como la luz del mundo".
Por el contrario, "mientras que el ciego se va acercando a la luz, los Doctores de la Ley profundizan cada vez más en su ceguera interior. Cegados en su presunción creen que ya tienen la luz, por eso no se abren a la verdad de Jesús", añadió Francisco, quien denunció cómo "hacen todo para negar la evidencia: ponen en duda su identidad, niegan la acción de Dios, ponen como excusa que Dios no actúa el sábado. Llegan incluso a dudar que aquel hombre hubiera nacido ciego".
Unas trabas que llegan a la agresividad y que culminan con la expulsión del hombre curado, que sigue buscando a Jesús. "Después de que ha sido expulsado, Jesús se encuentra con él y le abre los ojos: Yo soy el Mesías. Y el que había sido ciego se postra ante Jesús".
En este punto, el Papa denunció el "drama de la ceguera interior de mucha gente, también la nuestra, ¿eh? Nosotros también tenemos momentos de ceguera interior. Nuestra vida, a veces, es similar a la del ciego, que se ha abierto a la luz, a Dios, a la gracia. A veces, desgraciadamente, es como la de los doctores de la ley. Desde lo alto de nuestro orgullo juzgamos a los demás, incluso al Señor".
"Hoy estamos -añadió el Papa- invitados a abrirnos a la luz de Cristo, para llevar frutos a nuestra vida y eliminar los comportamientos que no son cristianos". Porque "todos nosotros tenemos comportamientos que no son cristianos, que son pecado, y tenemos que arrepentirnos. Eliminar estos comportamientos para caminar decididamente en el camino de la santidad, que tiene su origen en el bautismo".
"Humildad, paciencia y misericordia". Estas son las claves, según Francisco. "Estos doctores de la Ley no tuvieron humildad, paciencia y misericordia". En este punto, el Papa pidió -y volvió a repetirlo antes de la despedida- a los fieles que, al llegar a casa, releyeran el capítulo 9 de Juan, que narra esta historia, "y veréis el camino de la ceguera a la luz, y el otro camino, hacia una profunda ceguera. Y nos preguntamos: ¿Cómo es nuestro corazón? ¿Tengo un corazón abierto, o un corazón cerrado? ¿Abierto o cerrado hacia Dios, hacia el prójimo? Siempre tenemos en nosotros algún cerramiento del pecado. No tengamos miedo, abrámonos a la luz del Señor. Él nos espera bien, para darnos luz, para perdonarnos".
"No nos olvidemos: Él nos espera siempre", concluyó.


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