viernes, 19 de junio de 2015

Película apostólica recomendada: Whiplash (2014)

Whiplash es una excelente producción cuya temática de fondo, con una mirada crítica, puede dar lugar a un interesante debate y reflexión y, probablemente, a más de una polémica. La historia gira alrededor de un joven músico —Andrew— alumno en una prestigiosa academia  e música en la que aspira a desarrollar su potencial. Su gran talento con la batería llamará pronto la atención de Fletcher, uno de los profesores más destacados de la academia, quien lo incorporará rápidamente a su grupo para supervisar su aprendizaje.

La pregunta es interesante porque, así como
 en los estudios, en el deporte, en la vida profesional e incluso en la vida espiritual, una persona muchas veces necesita una suerte de mentor o persona con más experiencia que lo ayude. Cuántas veces sin esta ayuda podríamos contentarnos  —sin saberlo o por dejadez o por muchos otros motivos— con menos de lo que realmente podríamos dar.Hasta ahí podría pasar por una película de tantas que ejemplifican la relación mentor-alumno. Sin embargo, en búsqueda de la excelencia y el deseo de lograr que los alumnos den lo mejor de sí, Fletcher se nos presentará como un profesor cuyos métodos educativos son sumamente discutibles, empujando a los alumnos al límite y, muchas veces, sometiéndolos a una presión enfermiza con el fin de sacar lo que él asume es lo mejor de ellos. De hecho, una de las reflexiones centrales que la película propone es intentar definir los límites en los cuales una persona puede exigir a otra con el fin de lograr una meta.


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