martes, 11 de noviembre de 2014

SANTA TERESA Y SU FUNDACIÓN EN PALENCIA



Hemos comenzado el Año de Santa Teresa de Jesús (Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada) en el que conmemoramos el V Centenario de su nacimiento que tuvo lugar el 28 de marzo de 1515 en Ávila.
Conocer la vida de esta santa andariega, proclamada doctora de la Iglesia, mística y escritora, fundadora de las carmelitas descalzas, siempre es un motivo para acercarse a las huellas de su santidad.
Santa Teresa realizó 17 fundaciones, y una de ellas, como bien sabemos, en Palencia. Recientemente se ha presentado la ruta teresiana “Huellas de Teresa de Jesús” que parte de Ávila, su ciudad natal y va transcurriendo por las diversas ciudades en las que difundió sus enseñanzas místicas y religiosas: Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, Salamanca, Alba de Tormes, Segovia, Beas de Segura, Sevilla, Caravaca de la Cruz, Villanueva de la Jara, Palencia, Soria, Granada y Burgos.. En las oficinas de turismo de estas ciudades se puede recoger una credencial para obtener la distinción del peregrino, o bien en la página web www.huellasdeteresa.com, y, si se ha visitado, un número de cuatro de ellas, de al menos dos comunidades autónomas, cuando se finalice el recorrido en la ciudad de Ávila, se podrá recoger la distinción de peregrino de esta ruta. En la página de nuestra  Diócesis www.diocesispalencia.org hay también una ventana dedicada al Año Jubilar de Santa Teresa donde aparecen los actos que se están organizando con este motivo.
En el capítulo 29 del Libro de las Fundaciones, está dedicado a la fundación de Palencia en 1580. Invitamos a leerlo completo, Aquí presentamos un resumen y subrayamos algunas frases de alabanza que Santa Teresa dedicó a las gentes de Palencia:
Trátase de la fundación de San José de nuestra Señora de la Calle en Palencia, que fue año de 1580, día del Rey David .
1. Habiendo venido de la fundación de Villanueva de la Jara, mandóme el prelado  ir a Valladolid a petición del obispo de Palencia, que es don Álvaro de Mendoza, que el primer monasterio que fue San José de Ávila admitió y favoreció  y siempre, en todo lo que toca a esta Orden, favorece. Y como había dejado el obispado de Avila y pasádose a Palencia, púsole nuestro Señor en voluntad que allí hiciese otro de esta sagrada Orden.
5. La priora de Valladolid ayudaba cuanto podía, porque tenía gran deseo de la fundación de Palencia; mas como me veía tan tibia, también temía.
7. Tomé dos monjas para comprar la casa. Ya, aunque me decían no era posible vivir de limosna en Palencia, era como no me lo decir; porque haciéndola de renta, ya veía yo que por entonces no podía ser; y pues Dios decía que se hiciese, que Su Majestad lo proveería. Y así, aunque no estaba del todo tornada en mí , me determiné a ir, con ser el tiempo recio; porque partí de Valladolid el día de los Inocentes, en el año que he dicho , que por aquel año que entraba, hasta San Juan, un caballero de allí nos había dado una casa que él tenía alquilada, que se había ido a vivir de allí.
10. Íbamos, conmigo, cinco monjas y una compañera que ha días que anda conmigo, freila, mas tan gran sierva de Dios y discreta, que me puede ayudar más que otras que son del coro. Aquella noche poco dormimos, aunque como digo había sido trabajoso el camino, por las aguas que había habido.
11. Yo gusté mucho se fundase aquel día, por ser el rezado del rey David, de quien yo soy devota. Luego esa mañana lo envié a decir al ilustrísimo Obispo, que aún no sabía iba aquel día. El fue luego allá con una caridad grande, que siempre la ha tenido con nosotras. Dijo nos daría todo el pan que fuese menester, y mandó al Provisor nos proveyese de muchas cosas… Mas toda la gente es de la mejor masa y nobleza que yo he visto, y así cada día me alegro más de haber fundado allí.
13. Está en el pueblo una casa de mucha devoción de nuestra Señora, como ermita, llamada nuestra Señora de la Calle. En toda la comarca y ciudad es grande la devoción que se le tiene y la gente que acude allí. Parecióle a Su Señoría y a todos, que estaríamos bien cerca de aquella iglesia. Ella no tenía casa, mas estaban dos juntas, que, comprándolas, eran bastantes para nosotras, junto con la iglesia. Esta nos había de dar el cabildo y unos cofrades de ella, y así se comenzó a procurar. El cabildo luego nos hizo merced de ella, y aunque hubo harto en qué entender con los cofrades, también lo hicieron bien; que, como he dicho, es gente virtuosa la de aquel lugar, si yo la he visto en mi vida.
27. Yo no querría dejar de decir muchos loores de la caridad que hallé en Palencia, en particular y general. Es verdad que me parecía cosa de la primitiva Iglesia, al menos no muy usada ahora en el mundo, ver que no llevábamos renta y que nos habían de dar de comer, y no sólo no defenderlo , sino decir que les hacía Dios merced grandísima. Y si se mirase con luz, decían verdad; porque, aunque no sea sino haber otra iglesia adonde está el Santísimo Sacramento más, es mucho.

Pedro Pablo y Mª Ángeles

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